Analisis Blasphemous

Publicado el 28 octubre, 2019 | por Chugo

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Blasphemous, precioso y fantástico calvario

El desarrollo de videojuegos lleva unos cuantos años de enhorabuena. Por lo menos cada año surge un juego que llama mucho la atención a nivel internacional, y esta vez le ha tocado al último título de The Game Kitchen: Blasphemous. Este metroidvania español tuvo una muy exitosa campaña de Kickstarter, en la que por cierto participé, y fue muy  seguido por medios especializados en todo el mundo. Por fin me he sacado uno de los finales del juego en directo en Twitch, y ahora quiero contaros lo que me ha parecido.

Sacra blasfemia

Blasphemous es un metroidvania que bebe mucho de juegos tipo Dark Souls. No quiero decir que sea “un Dark Souls en dos dimensiones”, pero por lo menos en cuanto a narrativa si que guarda ciertas similitudes. El juego no te cuenta la historia de una forma directa, a través de conversaciones con NPCs o los escenarios se nos va contando una historia, y será nuestro trabajo ir juntando las piezas. Si eres de los que ha venido a por un reto, puedes pasar de la historia y dejarla en un segundo plano.

A grandes rasgos Blasphemous sigue los pasos del Penitente, un guerrero de una orden sacra que debe liberar del pecado la tierra de Custodia. A medida que avanzamos iremos descubriendo otros cultos, martirios y milagros. Nos enfrentaremos tanto a paladines, como a santos y a bestias demoníacas. Todo lo que nos encontramos en el juego cuenta una historia, desde las cuentas del rosario, hasta los coleccionables. Tampoco quiero entrar mucho más y hacer destripes, ya que buena parte de la gracia está en que como jugador te impliques en buscar sentido a la historia.

Mucha gente podría argumentar que Blasphemous es un juego que busca o puede suscitar polémica. Sus similitudes con toda la iconografía católica son evidentes, y el tono oscuro y violento, amén de su título, puede levantar alguna ampolla. Pero de hecho nada más lejos de la realidad, puede que se apoye en todo el folclore del sur de España para armar su mitología, pero The Game Kitchen ha conseguido un rico mundo con su propio lore.

Dulce martirio

Como hemos mencionado al principio, estamos ante un metroidvania bastante clásico. Exploración en dos dimensiones en un mapa considerablemente grande que habrá que ir desbloqueando y abriendo caminos y atajos. Así que como viene siendo habitual en otros juegos del género la exploración está muy premiada. Tendremos una ligera progresión del personaje, que nos permite aprender nuevos movimientos del combate, obtener cuentas del rosario para recibir ciertas mejoras, y rezos (una suerte de conjuros equipables que consumen Fervor).

Blasphemous no es un juego particularmente difícil. Una vez aprendidos los movimientos y patrones de los enemigos, es coser y cantar. De hecho la mayoría de muertes llegarán por fallos y errores de juicio que cometas tú como jugador, no porque la dificultad sea excesiva. Es molesta la muerte instantánea con los pinchos, quizás sea porque no soy muy bueno con las plataformas, pero la mayoría de mis muertes han sido gracias a los condenados pinchos. Tampoco es que se penalice la muerte demasiado, cada vez que muramos se reducirá nuestra barra de Fervor, pero siempre se podrá recuperar si volvemos al sitio de la muerte o si encontramos un confesor que nos quite la culpa.

Los jefes finales me han resultado bastante fáciles. Salvo los dos últimos, con esos he sudado sangre, y me parece algo remarcable, ya que la curva de dificultad me parece que pega un salto desproporcionado con lo visto a lo largo del juego. No obstante superar a estos dos últimos jefes finales y su dificultad logra que tengas una bonita sensación de superación.

No soy un jugador particularmente bueno, y he acabado el juego con el final “malo” en apenas 20 horas. He llegado a completarlo a un 89% y creo que terminarlo todo me llevará unas pocas horas más. Para completistas es una delicia, ya que  Blasphemous cuenta con un buen número de coleccionables y secretos por descubrir y completar.

Reluciente milagro

Blasphemous entra por el ojo, las cosas como son. Yo participé en la campaña de Kickstarter precisamente por lo llamativa de la propuesta. La estética que bebe directamente de la iconografía católica de Sevilla y el sur de España convertía el juego en algo único. Todo el apartado de arte está muy bien implementado en la narrativa del título, por sí mismo es muy evocador y te cuenta una historia sin necesidad de usar palabras.

El pixel-art es simplemente precioso, destila un mimo y un cuidado que de pocos juegos se puede hablar. Las animaciones están hechas a mano, y por lo fluido que va el juego ni me quiero imaginar el tiempo que habrá llevado cada una. El juego se ve fluido y bonito, siendo de lo mejor que he visto con este tipo de gráficos en mucho tiempo.

La banda sonora también es digna de prestarle. Acompaña a la perfección, tiene temas lúgubres y ominosos, pero a la vez acompañan a la perfección la acción sin hacerla pesada. Todo ello con sonidos que recuerdan ligeramente al ambiente clerical de la zona, pero también al popular con sus notas de guitarra española.

Conclusión

¿Blasphemous es un buen juego? Indudablemente. Su factura es impecable, su arte precioso y su historia de lo más evocadora. El juego es divertido y desafiante, y creo que los chicos de The Game Kitchen han conseguido exactamente lo que se proponían con el desarrollo. Y es que pocas pegas le puedo poner a un juego tan redondo, estoy esperando con muchas ganas lo siguiente de este estudio afincado en Sevilla.

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Un blogger cinéfilo y seriéfilo, lector y jugón voraz, a veces rolero y siempre friki. Nunca me canso de hablar de cines, series, videojuegos o cómics. Siempre intentando estar al día de las últimas novedades.

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