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Publicado el 31 marzo, 2014 | por Jose Mellinas

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Saga Metal Gear Solid: 15 momentos memorables (Parte III)

Ahora que ya habéis probado Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, en Psicocine cerramos nuestro especial de los quince mejores momentos de la saga. ¿Adivinas qué escenas estarán dentro del Top Five?

Tras el salto  podréis leer los mejores momentos, pero antes no os perdáis las otras dos entregas. Podéis leer los dos artículos anteriores aquí: Primera parte | Segunda parte.

5. Sniper Wolf muere (Metal Gear Solid, 1998)

La Muerte de Sniper Wolf en Metal Gear Solid

“¿Quién eres tú? ¿Eres Saladino?”

La situación: La francotiradora de FOXHOUND, Sniper Wolf, vuelve a toparse en el camino de Snake para un último enfrentamiento. El clon de Big Boss consigue alzarse con la victoria.

Una de las cosas del primer Metal Gear Solid que más gusta a los fans es el arco argumental del clan enemigo, posiblemente el más querido de todos. En esta escena en concreto, Kojima y su socio Tomokazu Fukushima le dieron relieve a un personaje que podría haber pasado con más pena que gloria. Gracias a la música, la cuidada atmósfera y, las cosas como son, el mimado doblaje, los últimos momentos de la francotiradora kurda emocionaron a más de una generación de jugadores.

4. Batalla final con The Boss (Metal Gear Solid 3: Snake Eater, 2004)

Metal Gear Solid 3 Snake Eater

“Haz que sean los mejores diez minutos de nuestras vidas, Jack”

La situación: Superando miles de obstáculos que casi le cuestan la vida, Snake llega al final del camino con sólo un objetivo por cumplir: asesinar a su antigua mentora The Boss. Ambos soldados se encuentran en el campo de flores de Rokovoj Bereg, preparados para acabar con la Operación Snake Eater.

 “Uno debe morir y el otro debe vivir. No hay ni victoria ni derrota. El superviviente seguirá luchando. Es nuestro destino. El que viva heredará el título de Boss. Y el que herede el título de Boss se enfrentará a una vida de batallas infinitas”. Sobran las palabras. Pura poesía. Difícil no contener las lágrimas.

3. ¿Quién soy realmente? (Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, 2001)

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“Nadie sabe realmente qué o quienes son”

La situación: Raiden ha superado sus propios demonios tras acabar con Solidus Snake en Federal Hall (Nueva York), pero algunos enigmas siguen en el aire. Con la mirada fijada en el destrozo que ha dejado Arsenal Gear, el joven reflexiona sobre su vida…

Metal Gear Solid 2 fue un juego duramente criticado por un sinfin de razones, entre ellas la inclusión de Raiden o su (al parecer) complicado guión. Si bien no todos entendieron la trama o quisieron aceptar al nuevo personaje, la conclusión del juego invita al jugador a reflexionar dejando de lado las teorías conspirativas y las preguntas sin respuesta. Tras pasarlas canutas, Jack se gana a pulso su libertad deshaciéndose de sus Dog Tags y le es concedido el derecho a decidir qué tipo de futuro desea.

2. Un inesperado reencuentro (Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, 2008)

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“No estoy aquí para luchar”

La situación: Old Snake se arrodilla ante la tumba de su padre con una pistola en la boca, dispuesto a acabar con su vida. Sin embargo, descubrimos poco después que el suicidio ha sido abortado en el último momento. Snake, exhausto, escucha entonces una voz familiar… La del mismísimo Big Boss.

Kojima, como siempre, tenía un as en la manga: ¿iba a ser este el triste final del legendario soldado? Por supuesto que no. Y si a eso le sumamos que en Metal Gear la muerte de un personaje no significa nada (benditas nanomáquinas), qué mejor momento para juntar a padre e hijo en una reveladora secuencia que disipaba todas las dudas acerca de Los Patriots, amén de cerrar la saga de manera definitiva.

1. “Ella era una auténtica patriota” (Metal Gear Solid 3: Snake Eater, 2004)

Era toda una patriota

“Todo lo que hizo, lo hizo por su país”

La situación: El recién condecorado Big Boss acude al cementerio de Arlington para presentar sus respetos a la mujer que le enseñó todo y a la que tuvo que asesinar por su país: The Boss. Lo hace tras descubrir la dolorosa verdad de su sacrificio.

La última escena de Snake Eater no sólo se ganó con pulso estar entre lo más alto de la saga, sino también debería ser una referencia dentro de los mejores finales de la historia de los videojuegos. Kojima cierra con solvencia la tragedia que cambiará para siempre la vida de Big Boss a través de una simple narración en off, un recurso muy mañido que en esta ocasión funciona a las mil maravillas. ¿Y esa lágrima final? ¿Acaso no la hemos compartido con el protagonista? Sin duda alguna, EL momento.

PARTE 3

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