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Publicado el 1 marzo, 2011 | por Sandor

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Pasamos la tarde jugando a ‘L.A. Noire’

Hace poco recibimos una invitación de lujo: Rockstar nos volvía a invitar a sus oficinas para probar, en exclusiva, y dejándonos totalmente a nuestro aire su próximo superventas: L.A. Noire.

La verdad es que me emocioné mucho al recibir la invitación: He de reconocer que cuando vi L.A. Noire me pareció un juego tremendamente interesante y novedoso, así que la idea de poder jugar y comprobar por mi mismo si el título se desarrollaba conforme a nuestras expectativas casi consigue que no conciliase el sueño la noche anterior.

Antes de comenzar a jugar, los amables chicos de Rockstar me refrescaron un poco la memoria sobre lo que pudimos ver la vez anterior: L.A. Noire gira alrededor de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, Cole Phelps, que tras volver sano y salvo del frente, decide unirse al cuerpo de policía de Los Ángeles, justo en una época en la que comienzan a aparecer algunos de los más terribles casos de asesinatos en serie de la historia de los Estados Unidos. En esta ocasión, jugaría una misión bastante avanzada del juego, en la que Phelps ha conseguido ascender en el cuerpo hasta unirse al departamento de homicidios, sustituyendo al antiguo compañero de Rusty Malloway, un viejo y veterano sabueso chapado a la antigua. El caso, aunque nos avisaron de que los nombres aun no son definitivos, se llamaba de una forma bastante intrigante: El asesinato de las medias de seda.

La demo comenzó con una pequeña cinemática. De una forma muy peliculera pude ver como un coche llegaba a un lugar bastante apartado y tranquilo de la ciudad, y un hombre se bajaba de él. Nada sospechoso… Hasta que vi como el hombre abría la puerta de atrás del coche, sacaba a una mujer a rastras, y la golpeaba hasta la muerte con algo parecido a una vara de hierro. Estaba claro que mi tarea sería desentrañar el misterio de esta muerte.

El caso me fue encomendado por el mismo comisario, mientras todos los personajes comían en un restaurante. Me informó de un asesinato de una mujer hispana, en un callejón, y debíamos encargarnos de él de forma rápida y silenciosa: Todo apunta a un nuevo caso del asesino de la Dalia Negra, o un imitador. Y había que hacer todo lo posible por evitar un escándalo.

Tras charlar con Rusty, me fui directo al coche. El objetivo estaba muy claro: Antes de hacer nada para poder resolver el caso… ¡Primero tendría que informarme sobre el mismo! Así que me las ingenié para preguntar a mi compañero… digo, ejem… sortear hábilmente el tráfico de Los Ángeles y encontrar el lugar del suceso.

Al llegar, he de reconocer que lo que encontré superó todo lo que me podía haber imaginado. El forense me esperaba junto al cadáver, una mujer desnuda, brutalmente apaleada, con el dedo en el que llevaba su alianza de casada despellejado, y unas significativas marcas ensangrentadas alrededor del cuello. Por si fuera poco, el asesino se había entretenido escribiendo todo tipo de obscenidades sobre la mujer desnuda, riéndose claramente tanto de ella, como de la policía. Al lado del cadáver, un pequeño bolso con medio carnet de biblioteca, y una media ensangrentada.

Me llamó la atención no encontrar nada más en la escena del crimen, aunque tras examinarla más en detalle, me percaté de otra seña del asesino: No solo se había entretenido escribiendo, sino que había repartido la sangre de la muchacha por todo el lugar, a modo de macabras miguitas de pan que, sin duda, debía seguir. Esto me reportó bastantes nuevas pistas sobre el caso, como el nombre completo de la mujer y su dirección. El siguiente paso estaba claro: Visitar la casa de la víctima, y ver que podía encontrar allí.

Al llegar, me encontré con una modesta casa en la que se alquilaban habitaciones. La casera, la señora Lapenti, no tuvo ningún problema en abrirnos la puerta de la mujer… Sólo para encontrarnos con una habitación saqueada. Qué casualidad, ¿Verdad?

Aproveché el momento para familiarizarme mejor con la investigación de las escenas del crimen: Una entradilla de piano nos avisará de que estamos en un lugar que podemos investigar, y una leve vibración del mando nos avisará de que tenemos algo delante de nosotros que vale la pena examinar a fondo. Si cogemos el objeto, podremos girarlo y manejarlo moviendo los sticks analógicos, y si encontramos algo extraño (Como muescas, o una mancha) y mantenemos la cámara en ese punto, Phelps la examinará más de cerca, tomando nota de sus hallazgos en su útil libreta.

Tras registrar a fondo la habitación, y encontrar una carta de un proceso de divorcio (¡Con la dirección de su casi ex-marido en ella, nada menos!) y el “arma” con el que habían conseguido entrar a la habitación, decidí tomar declaración a la casera. Uno de los puntos más importantes del caso era descubrir si nos estábamos enfrentando al asesino de la Dalia Negra, así que no podía desaprovechar ninguna oportunidad para encontrar posibles sospechosos, o posibles lugares en los que el asesino se hubiera encontrado con la víctima.

Al comenzar a charlar con la casera, fue hora de sacarle jugo a la mecánica de interrogatorios de L.A. Noire. En nuestra última visita ya pudimos comprobar que Rockstar había puesto toda la carne en el asador apostando por una nueva tecnología, el MotionScan, capaz de transformar las caras de actores reales en versiones poligonales completamente fieles a la realidad. Y yo debía ser capaz de ver más allá de estas caras, más allá de sus palabras, para intentar intuir si lo que me estaban diciendo era verdad o si me estaban engañando, pudiendo presionarlos para ver si soltaban prenda, o mostrarles una prueba que los dejara en ridículo.

He de decir que salí airoso de la prueba (O eso, o la señora no mentía demasiado bien) lo que me aportó aun más información sobre el caso: La víctima era muy infeliz en su matrimonio, y las peleas y malos tratos se habían alargado ya durante meses, lo que había provocado que ella pidiera los papeles del divorcio. La víspera de su asesinato había planeado entregárselos a su marido en el bar El Dorado. Sin duda, comenzaba a intuir la identidad del asesino, y cada vez encontraba más y más pruebas que apuntaban hacia él…

No os contaré más sobre el caso, porque os reconozco que pese a no ser un caso tremendamente sorprendente o épico, las aproximadamente dos horas que tardé en resolverlo se me pasaron volando y fueron de lo más entretenidas. L.A. Noire cada vez pinta mejor, demostrando que los sandbox no han dado de sí todo de lo que son capaces, y que un género tan dejado de lado como es el de las aventuras gráficas podría tener un segundo renacer en juegos como este. Y es que os reconozco que, pese a ser un sandbox, en algunos momentos me sentí como si estuviese jugando a aquellos antiguos juegos de Sherlock Holmes o Philip Marlowe.

Además, este nuevo entorno aporta unas posibilidades al género geniales, ya que aunque lo primordial del juego se basa en descubrir la historia del caso, interactuar con los personajes que nos encontramos, y el cómo llevamos las investigaciones, en cualquier momento podemos encontrarnos con una escena de acción a puñetazo limpio o una persecución en coche sin que nos resulte para nada extraño con el fluir del juego.

También la libertad tan propia de los sandbox se deja notar en el juego, puesto que casi nada en el juego es fijo: Puede ser que encontremos una pista vital para el caso… O puede que la pasemos por alto. Puede ser que interroguemos bien a un personaje, o puede que ni siquiera nos percatemos de su presencia. L.A. Noire se abre a todas estas posibilidades, provocando que la forma de jugar cada caso sea prácticamente única para cada jugador, hasta el extremo de que el desenlace del caso podría ser positivo, capturando al malhechor, o bien podría quedarse como caso sin resolver. Aunque siempre podemos tener el golpe de suerte y estar en el momento apropiado en el lugar adecuado, dando el caso por cerrado, aunque no hayamos aprendido nada de las motivaciones y circunstancias del asesino y sus fechorías. Sin duda, un sistema de juego que recompensará al jugador más metódico y con mejor instinto, y que nos picará a rejugar los casos una y otra vez hasta enterarnos de hasta el más mínimo detalle.

Sin lugar a dudas, los fans de las aventuras, del cine negro, y, en general, de las buenas historias deberíais marcar el próximo 20 de Mayo en vuestros calendarios, el día en el que sale a la venta L.A. Noire para PlayStation 3 y Xbox 360. Nosotros ya hemos enmarcado la fecha, ya que no nos cabe la menor duda de que L.A. Noire acabará siendo, como mínimo, uno de los grandes juegos a tener en cuenta en este 2011. ¡Ojalá podamos volver a jugar a él pronto!

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