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Publicado el 1 octubre, 2010 | por Sandor

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Microsoft nos invitó a probar Fable III

Y continuamos con nuestro “otoño” de presentaciones en Psicocine. Esta vez, nuestro anfitrión ha sido Microsoft, que nos invitó el jueves a conocer de primera mano la nueva continuación de la ya clásica saga de juegos de rol de Lionhead Studios, Fable III.

La cita se había acordado en un lugar de excepción, la famosa y lujosa Casa de América situada en la Madrileña Plaza de Cibeles. Un ambiente recatado, rodeados de todo tipo de piezas de arte, y con un aire de exclusividad en el ambiente que pocos lugares saben transmitir.

Tras un breve desayuno y saludar al resto de colegas del sector y a los propios responsables de Microsoft, pasamos a un salón de baile en el que un representante de Microsoft Games Studios nos hablaría de los principales detalles de este nuevo Fable, y nos presentaría a Mark Llaber, escritor de Lionhead Studios, y natural de España.

Antes de comenzar, tuvimos la oportunidad de volver a ver el video de presentación del doblaje de Carlos Latre en España, un punto muy polémico en su momento, ya que medio internet se dedicó a prejuzgar y echar por tierra el trabajo de esta persona sin haber tenido ni siquiera la oportunidad de escuchar su aporte final al juego, en forma de Jasper, nuestro fiel mayordomo.

Tras el video, nos dieron una pequeña charla sobre Fable III, un título que continua con el estilo de su predecesor, presentándonos el mismo mundo de Albión, un mundo que vive en una era de espada y brujería, pero con componentes históricos propios de la era colonialista e industrial de nuestro mundo. Precisamente nos han asegurado que uno de los objetivos en este Fable era alejarse de esa típica mitología “tolkiendili“, y ofrecernos una mitología diferente y con un cierto trasfondo realista. Los sucesos de esta nueva entrega suceden aproximadamente medio siglo después de los sucesos que aparecen en Fable II. Nuestro héroe se convirtió en rey de Albión, y fue bueno (O malvado, dependiendo de nuestras decisiones), y tuvo dos hijos. Tras su muerte, delegó el trono en su hermano mayor, y éste, comenzó a gobernar el país con puño de hierro, convirtiéndose en todo un tirano. Será nuestra tarea en parte la de convertirnos en el héroe que Albión necesita, liderando una muy necesitada revolución para derrocar a nuestro hermano, y que nuestro país recupere la prosperidad y felicidad de sus gentes. Sin embargo, una vez completemos este objetivo, será nuestro turno para Gobernar y poner en práctica los cambios que prometíamos en nuestra revolución… Pero seguro que jamás creeríais que costaría tanto tomar determinadas decisiones.

Sobre el juego, nos comentaron que aunque mantiene su estructura de action RPG con combate de 3 botones (Uno para cada tipo de ataque, dependiendo de si es físico, a distancia o mágico), se ha renovado en casi todos los aspectos. El combate promete ser más dinámico y fluido que el anterior, digno de una coreografía de película, con movimientos más espectaculares y la opción de combinar los hechizos que obtengamos para multiplicar sus posibilidades. Han mejorado también el sistema de socialización del juego, permitiéndonos interacciones más realistas con los NPCs y más físicas, gracias al “System Touch“. También se ha mejorado el cooperativo online, permitiéndonos ahora jugar cada uno con nuestro propio héroe, y poder hacer cosas que en Fable 2 eran, simplemente, impensables. Podremos jugar cada uno por nuestra cuenta, cumpliendo los objetivos que necesitemos, o colaborar por un bien común… O incluso llegar a asociarnos para montar una pequeña industria de la que se sacaran beneficios para los dos (Y se asumirán los gastos entre los dos), o incluso… ¡Llegar a casarnos y tener un hijo con el otro jugador!

Tras esta breve introducción, nos llevaron a una sala con unas ocho o diez consolas en las que pudimos probar el juego, desde el principio. Y hay muchos detalles de Fable III que saltan a la vista nada más comenzarlo, al hacer la inevitable comparación con su predecesor.

En primer lugar, destaca su estilo visual. Se mantiene el estilo “cómico” de Fable II, pero llama poderosamente la atención la falta total y completa de una interfaz o HUD. En todo momento la pantalla estará a disposición de la escena que se nos dibuja, mostrándonos tan solo en momentos puntuales algunos indicadores importantes para el juego: Nuestro contador de experiencia, accesos directos desde la cruceta, indicadores contextuales… Parece ser que Molyneux ha tenido muy en cuenta las críticas hacia los menús de Fable II, y ha querido que este Fable III cuente con la menor cantidad de menús y detalles de interfaz posibles. También destaca la fluidez en el frame rate del título, algo también muy criticado en su predecesor. Es cierto que esta fluidez se obtiene gracias a la reducción de espectacularidad de algunos detalles gráficos, como el motion blur, la distancia de dibujado de los vastos entornos o los efectos de partículas de la magia, pero le sienta muy bien al juego el poder despedirse de una vez de estas ralentizaciones que tan incomodas resultaban a veces (Como cuando trabajábamos en el juego).

Después me llamó la atención la simplificación del sistema de combate y experiencia del juego. Es cierto que continua con el mismo patrón que los anteriores Fable: X para los ataques físicos, Y para los ataques a distancia (O de habilidad), y B para los ataques mágicos (O de voluntad). Pero su consecución es muy diferente, más del estilo de juegos de lucha. Cuando nos enfrentemos en un combate, tendremos que ir un paso por delante, pensar en el combo que queremos hacer, y como lo queremos hacer, en lugar de ir despachando a los enemigos uno a uno. Y el sistema de juego precisamente nos recompensa por esto, combinando hábilmente los tres tipos de ataque y permitiéndonos atacar fácilmente en todas direcciones. En el sistema de experiencia, el principal cambio es la desaparición de los orbes especialistas que obteníamos al derrotar a los enemigos dependiendo de con que atacásemos. A partir de ahora, siempre que peleemos, obtendremos orbes genéricos de forma automática, que se irán acumulando hasta formar un “sello del gremio“, la nueva moneda de cambio para el sistema de experiencia. Aunque en el sistema de combate esto puede resultar raro, esto soluciona la extrañeza que ocasionaba el completar una misión y que nos invadiera una nube de orbes, siendo ahora la recolección de recompensas mucho más discreta y clara.

Hubo también otro aspecto del juego que me llamó poderosamente la atención, y que pude evaluar con tranquilidad mientras veía al resto de compañeros jugar. Me refiero, como no, al fantástico doblaje. Comenzaba esta reseña haciendo referencia a los malos comentarios que se ganó Carlos Latre por su colaboración en este proyecto por parte de todo tipo de jugadores, sin detenerse a ver el resultado final. Y ahora que he tenido la ocasión de ver una versión avanzada del juego totalmente localizado al español… El resultado es magnífico. Excelente. Voces profesionales y claras, algunas reconocibles del cine o de la televisión, dando lugar a uno de los mejores doblajes al español que he podido escuchar en estos últimos tiempos en cuestión de videojuegos. Sobre todo me siento en la responsabilidad de deciros a todos los que echasteis por tierra el trabajo de Latre que le deis una oportunidad. Carlos, como cualquier profesional, se ha sabido adaptar a lo que le mandaban, y el resultado ha sido un Jasper genial, y totalmente alejado de los típicos personajes a los que nos tiene acostumbrado. Su registro de voces es excepcional, y creedme: No hay ningún motivo para pensar que ha hecho un mal trabajo. Esperad a probar el juego antes de seguir hablando mal de él, ya que os llevareis una agradable sorpresa.

Aunque fui un mero espectador del principio del juego, viendo como los compañeros pasaban por la fase de introducción y se enfrentaban a la primera decisión moral de Fable III (Nuestro hermano nos obliga a elegir entre ejecutar a unos campesinos que se están manifestando en el palacio, o a una amiga nuestra de la infancia. ¿A quien elegiríais?), al final pude echarle la zarpa al mando y jugar un buen rato. El trozo de historia que pude jugar es exactamente lo que se nos comentó en la presentación: Somos el hermano pequeño de un tiránico rey, harto de sus fechorías. Hasta que llega el día en el que nos cansamos de la situación, y decidimos actuar para que todo esto cambie. De esta manera comienza el camino a la revolución, simbolizada por un pasillo etéreo con diferentes puertas, siendo cada una de estas puertas los apoyos que necesitamos para que nuestra revolución prospere y derroque al régimen actual. O, hablando en plata, las diferentes misiones que tendremos que cumplir para avanzar en la trama. En este pasillo también se esconde el nuevo sistema de subida de nivel, representado mediante varios cofres que se colocan entre cada puerta de nuestro camino. En cualquier momento podremos pagar su coste en sellos y abrir el cofre que queramos, potenciando a nuestro héroe en cualquiera de  los tres tipos de ataque, añadiendo nuevas habilidades (Tanto bélicas como sociales), o potenciando las que ya tenemos.

En la parte que jugué, me disfracé de bandido, para intentar infiltrarme en un campamento que asolaba una de las ciudades de Albión, para acabar enfrentándome al líder de los bandidos y poder elegir entre si le perdonaba la vida o lo mataba, para dar ejemplo a otros maleantes. En el aspecto de las misiones, Fable III es calcado a su predecesor, mostrándonos de forma clara y directa el siguiente objetivo a cumplir, y guiándonos con un camino dorado por si dudamos por dónde ir. Así que decidí salirme del camino establecido, y pasar un rato trasteando con las opciones de mundo abierto que ofrece Fable.

En primer lugar, probé las posibilidades del refugio. Siempre que pulsemos Start, nuestro personaje se teletransportará a este lugar (A no ser que estemos en combate). El refugio es la sustitución de los interminables menús de Fable II, mostrándonos en diferentes estancias todo lo que se aglutinaba en ellos en la entrega anterior. En una de las estancias (La que seguramente sea la más visitada), podremos ver un minimapa en 3D de la región de Albión, que nos permitirá viajar rápidamente entre sus diferentes rincones, y comprobar de un vistazo en qué lugares tenemos disponibles misiones secundarias para realizar. Seguramente, una vez comience la parte de reinado del juego, este minimapa sea muchísimo más útil, pero por el momento, esto es pura especulación.

El resto de estancias se dedican a sustituir otros elementos fundamentales como son el inventario, el vestuario, nuestras estadísticas y avance en el juego… Para hacer cualquier cambio o consulta en ellos, tendremos que ir a la estancia adecuada en el refugio, y hacer que nuestro héroe interactúe con el elemento en cuestión, de forma natural, eliminando todo tipo de menús intermedios. Y aunque es cierto que de primeras resulta chocante y un poco extraño el cambiar de un sistema de menús definido a un “sistema de elecciones” interactivo como este, es fácil acostumbrarse a lo que nos refugio. Habrá que esperar a jugar mucho más con Fable 3 para comprobar si este nuevo sistema resulta más cómodo que el anterior, pero por el momento, podemos decir que cumple de sobras y encierra un gran potencial.

Tras trastear con las opciones del refugio, me propuse probar el “System Touch“, interactuando con todos los aldeanos que me encontraba y explorando hasta qué punto se notaban estas nuevas interacciones físicas. Queda ya atrás el anillo de acciones de Fable II, pudiendo ahora elegir tan solo entre dos acciones, una socialmente agradable, y otra desagradable. A base de acciones agradables, nos ganaremos la simpatía del aldeano en cuestión, lo que hará que nos pidan un favor en forma de misión simple. Si cumplimos esta misión, ganaremos un amigo, y si seguimos progresando en este aspecto, la amistad puede llegar a ser algo más. Al añadir estas trabas, es de esperar que en Fable III dejemos de ver las situaciones totalmente surrealistas de Fable II, en las que la mitad de las féminas (¡U hombres!) de Albión suspiraban por nuestros huesos sin apenas conocerlos, y no nos dejaban en paz allá por donde fuéramos.

Tal y como iba diciendo, elegí como objetivo a una aldeana de apariencia humilde llamada Anabel para probar el “System Touch“, y ver como era de fácil o de difícil llegar a establecer una relación en Fable III y casarnos, u otro tipo de interacciones. Tras marcarme unos buenos bailes, charlar interesadamente con ella y hacer un par de poses heroicas (Que mejor para ligar que hacerse un poco el chulito…), Anabel me pidió el favor de llevarle a una amiga una carta. Rápidamente, volví al refugio, para buscar en el minimapa 3D al destinatario de la misma. Tras viajar rápido hacia su localización y entregar la carta, utilicé el mismo sistema para volver con Anabel, la cual se convirtió en mi amiga. Tras otro par de bailes y unos abrazos, conseguí que Anabel me concediera una cita. Ilusionado, la cogí de la mano, y comenzamos a andar hacia su lugar preferido.

Cuando faltaba ya poquito para llegar a la orilla del lago en el que nos confesaríamos nuestro amor, nos encontramos con un problema: Un grupo de bandidos nos asaltó. Peleé heroicamente contra ellos, soltándome la melena al viento y usando mis mejores movimientos a cámara lenta para impresionar a la damisela que me acompañaba. Pero al terminar el combate… descubrí con horror que un bandido había escapado de mi acero justiciero, y había acabado con la vida de mi dulce Anabel. Oh, porca miseria. ¡Malditos seáis, bandidos! ¡Qué iluso fui, perdonando la vida de vuestro líder en un gesto de amabilidad, cuando tenía que haberos exterminado a todos como a perros!

Traumatizado tras mi pérdida virtual, dejé a mi alter ego a los pies del cadáver de mi futura amada. Sus ojos, inertes y opacos, reflejaban con tristeza los rojizos reflejos del sol sobre el lago, tiñendo de un color anaranjado el más triste atardecer que jamás pudo vivir en su escasa vida mi Príncipe de Albión, dejándole sólo con el recuerdo y las ilusiones de lo que pudo ser, pero unos malvados bandidos jamás quisieron que fuera.

Pero no te preocupes, Anabel. Tendremos otra oportunidad, el próximo 29 de octubre para PC y Xbox 360, y vengaré tu muerte como se merece. ¡Por Anabel! ¡Por Albión!

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