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Publicado el 8 octubre, 2010 | por Sandor

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Estuvimos en Casa Kinect

El pasado miércoles Psicocine tuvo el tremendo placer de asistir a la inauguración en España de la Casa Kinect. Puesta en funcionamiento por Microsoft con la intención de dar a conocer al público todas las bondades de su revolucionario sistema de reconocimiento corporal, esta “casa” permitirá al publico general probar en sus carnes como funciona eso de “jugar con el cuerpo“, y probar varios de los juegos de lanzamiento con los que saldrá Kinect al mercado el próximo 10 de noviembre.

Nada más entrar, nuestros… peculiares anfitriones (Aunque he de reconocer que al menos, Eugenio ha sabido dejarnos una impresión que difícilmente olvidaremos. Y encima, con mas glamour que un modelo de Agatha Ruiz de la Prada) nos mostraron un video bastante curioso sobre estadísticas del cuerpo humano, y hasta qué punto era una revolución el utilizar nuestro propio cuerpo a la hora de jugar. Al terminar el video, tuvimos un primer contacto con Kinect: Lo que ve, lo que procesa, y lo que veremos en el juego.

Al parecer Kinect funciona por la conjunción de varias cámaras. La primera, clásica, se dedica simplemente a otear el entorno, y hacer una primera selección de lo que podríamos ser “nosotros”. Esta información se mezcla con la imagen que se obtiene mediante una cámara de infrarrojos, diferenciándonos a nosotros del resto de la escena por nuestro espectro de calor. A esto se le unen complejos algoritmos de extrapolación y comparación de espectros y… ¡tachán! Aparecemos en forma de avatares en la pantalla.

Pudimos comprobar que Kinect no tiene ningún problema a la hora de detectar varias personas, pero por cuestión de comodidad, tan solo hace los cálculos completos de animación y esqueleto sobre las dos personas que más cercanas se encuentren a la cámara. De esta forma, se aseguran que un espectador en el sofá no causará ninguna interferencia en el juego. También resulta curioso cómo pese a llevar una bandolera muy grande (30*25 centímetros, creo) tapándome la cintura y las piernas, Kinect no tuvo ningún problema en “adivinar” donde se encontraban mis rodillas y seguir mis pasos sin problema. Aun así, le conseguí encontrar las cosquillas al cacharro al comprobar que no era capaz de encontrar mis manos al colocarlas en mi espalda (Aunque por otro lado, era algo bastante obvio) o la dificultad que tiene para diferenciar a las personas cuando estas están pegadas, o una tapa a la otra. De nuevo, obviedades, pero mi curiosidad quiso comprobar hasta qué punto llegaba la magia de Kinect.

Tras esto, bajamos una planta, donde el compañero Snake27 de Desconsolados, IlDucci de GameProTV y yo mismo pudimos jugar por turnos a Kinectimals, Kinect Sports, Kinect Joy Ride, Kinect Adventures, My Shape: Fitness Evolved y Dance Central.

Aunque una imagen (O en este caso, un video) vale más que mil palabras, os diré que me llegue a sentir realmente dentro del juego. Os voy a explicar brevemente que sentí con cada juego:

Kinectimals: Es un juego genial para los críos, y en el que se comienza a notar el “efecto Wii” en los jugadores. Cualquiera que haya probado la consola de Nintendo durante un rato, al final acaba reaccionando de la misma manera. Al principio, hacemos movimientos muy exagerados, y con el tiempo, acabamos evolucionando a un simple meneo de muñeca, ya que conseguimos los mismos resultados que de la otra manera. Kinect no sufre de esta “pereza“. De hecho, al colocarnos frente a la pantalla con el gato, y pensar que teníamos que saltar o agacharnos, por costumbre, nos poníamos un poco de puntillas, o agachábamos la cabeza para hacer el efecto que queríamos. Y no, Kinect no funciona así. Si Kinect dice que saltemos, debemos saltar. Si Kinect dice que debemos agacharnos, debemos agacharnos. Y seguro que a un crio le encantará dar mil botes frente a la pantalla y rebozarse por el suelo, y comprobar que su animal virtual hace los mismos gestos.

Kinect Sports: En este, jugamos primero una carrera de cien metros lisos, y luego una partida de ping pong. Aunque en la carrera seguíamos con este efecto Wii (Moverse poco esperando una reacción desmesurada), ya le empezamos a coger el truquillo, moviéndonos a lo bestia y comprobando como nuestros avatares nos imitaban perfectamente. Mención especial al juego de ping pong, el cual nos detecta sin problemas la posición de la pala, ángulo, si la estamos liftando, si la estamos pegando para hacer un globo… Me muero de ganas por ver el inevitable Virtua Tennis Kinect.

Kinect Joy Ride: Este juego cabe decir que es de los que menos me gustaron. Para jugar, era tan simple como sujetar un volante imaginario  en el aire, haciendo un par de gestos para usar el turbo, objetos, etc. El control me resulto muy difícil de calibrar: Me costaba muchísimo girar lo adecuado, saliendo por fuera de la curva, o derrapando y chocándome contra el interior de la curva. Aunque supongo que con algo de práctica, todo se soluciona.

Kinect Adventures: Otro juego en el que note el “efecto Wii“. En este juego, mostrado en la demo del E3, íbamos sobre una plataforma y debíamos hacer gestos para coger monedas y evitar chocarnos. Pues, de nuevo, otro juego en el que inconscientemente, me inclinaba un poquito hacia la izquierda, cuando realmente debería haber dado un paso completo y evitar darme unos cuantos golpes. Seguro que muchos jugadores tendrán que aprender a adaptarse y a hacer movimientos completos, igual que nos pasaba a nosotros.

My Shape: Fitness Evolved: Curiosamente, uno de los juegos que más nos divirtió. También se vio durante la presentación del E3, y este juego pretende, mediante mini juegos y la captura de movimiento, hacernos perder peso de una forma entretenida. Y vaya si lo consiguió. Nos picamos a jugar al juego de golpear los ladrillos para ver quien conseguía la puntuación más alta. Al final, todo acabó bien… ¡Y yo desbloquee un logro! Qué pena que justo el video acabe en ese momento.

Nuestro logro Aghhhh

Dance Central: Sin lugar a dudas, el titulo más demandado en Casa Kinect. El simulador de baile de Harmonix ya levanta pasiones, y conseguimos colarnos para probarlo, en un momento en el que se habían tomado un descanso los chicos que estaban grabando allí. El juego tiene mucho potencial, aunque resulta difícil de empezar a jugar. Tras probar un poco los movimientos, acabamos aprendiendo a jugar, ¡hasta conseguir completar una canción de Fat Boy Slim en dificultad media!, ¡Me muero de ganas por tener el juego en mi casa y poder dedicarle todo el tiempo que merece a aprender a moverse!

Tan solo queda deciros que la Casa Kinect está localizada en la madrileña Plaza de San Bernardo, en el numero 1 de la calle Alberto Aguilera (Metro de San Bernardo). Como ya hemos dicho, la casa está actualmente abierta al público, por lo que cualquier curioso podrá concertar una cita para probar estos juegos a través de la pagina web www.casakinect.es, o incluso pasarse por allí a ver si hay algún hueco (Aunque los turnos prometen estar bastante llenos. ¡En este momento, ya hay varios días con todos a rebosar!). Os lo recomiendo… Nos os fieis de las opiniones de gente que ni siquiera lo ha visto en funcionamiento: Id vosotros mismos, y comprobad todo lo que Kinect tiene que ofreceros.

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