Analisis no image

Publicado el 22 noviembre, 2011 | por Sandor

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Análisis Xbox 360: ‘Kung-Fu High Impact’

De la mano de Virtual Air Guitar y de Namco Bandai, llega a nuestro país Kung-Fu High Impact, un activo juego para Kinect que nos invitará a darnos una buena paliza, literalmente, frente al televisor. ¡No apto para remolones!

Jugabilidad e historia: Everybody’s kung-fu fighting!

Amanece, y empieza un nuevo y rutinario día. Tras pelear con horribles pesadillas, iremos a trabajar, recogiendo un peligroso encargo del puerto para nuestra jefa… Para descubrir que tendremos que arrebatárselo a unos temibles indígenas. Y eso sin contar la pelea contra el gigante de después, la invasión de momias y zombies… ¡Menuda la vida de un dependiente en una tienda de cómics!

La historia es increíblemente simple y surrealista, pero siendo sinceros, Kung-Fu High Impact tampoco la necesita. Metiéndonos en un mundo de cómic, seremos nosotros mismos, mediante la magia de Kinect, los que protagonicemos este curioso beat’them’up. Bastará con que nos pongamos frente a nuestro Kinect para que nos convirtamos instantáneamente en el protagonista del juego, reproduciendo nuestra imagen y movimientos en el juego.

El título cuenta con diversos modos de juego, pero siempre se repetirá el mismo objetivo: acabar con todos los enemigos y puntos de reaparición de los mismos que haya en pantalla antes de que ellos acaben con nosotros. Y, como no podía ser de otra manera, el juego se manejará completamente mediante nuestro cuerpo. Bastará con que demos un puñetazo al aire para que este puñetazo se transmita, de forma fiel e inmediata, al propio juego. Además, el juego tiene bastante más profundidad de la que parece, ya que el juego detectará sin excesivos problemas movimientos bastante más complicados. Kinect reconocerá nuestros saltos, combos rápidos, patadas voladoras o incluso si usamos algún “arma”, premiándonos con puntos extras por variar nuestro estilo.

Pero no solo usaremos nuestro cuerpo para acabar con nuestros enemigos. Y es que el juego nos permitirá hacer ataques especiales cuando nos reconozca realizando determinados patrones. Por ejemplo, poner los brazos en Y nos permitirá ralentizar la acción, mientras que dos puñetazos en vertical a la vez se convertirán en un Superpuñetazo, lanzándonos de un lado a otro del nivel. El juego también nos marcará en pantalla los ataques que vayamos a recibir de los enemigos para que intentemos esquivarlos, ya sea agachándonos, dando un salto hacia atrás, o simplemente, atacando antes de que sean capaces de pegarnos.

Por lo demás, el juego cuenta con todos los elementos típicos de un beat’them’up: Su cantidad ingente de enemigos clónicos, power up’s que nos harán la vida más fácil, peleas contra jefes finales más o menos complicadas, y una dificultad cada vez mayor y una gran variedad de entornos a lo largo de sus 14 niveles.

Aparte del modo historia, el juego también cuenta con un modo de supervivencia, en el cual nos iremos enfrentando a una oleada tras otra de enemigos con el único fin de ver cuánto tiempo somos capaces de aguantar, y también con un modo multijugador, en el que hasta cuatro jugadores con mandos controlarán a sendos esbirros del mal, haciéndoselas pasar canutas al jugador que se atreva a ponerse frente al Kinect y dejarse torturar por los demás.

Y aunque Kung-Fu High Impact es un juego que deja buen sabor de boca, hay que reconocer que tiene un par de detalles que complicarán bastante nuestras sesiones de juego. Y es que el peor enemigo del título no es otro que nosotros mismos y el sitio donde juguemos. Kung-Fu High Impact nos invita a olvidar que estamos en nuestra habitación, y que en realidad estamos pegando al aire, por lo que es increíblemente propenso a que tengamos un accidente, ya sea con nuestro propio equilibrio, o pegando a algo que no parecía que estuviera tan cerca, siendo esto cada vez más probable conforme sea más pequeño el sitio donde juguemos, llegando a ser incluso injugable si no tenemos espacio para mover los brazos y piernas libremente. Además, aunque tengamos espacio más que de sobra para jugar, resulta demasiado fácil moverse más de la cuenta y salirse de encuadre cuando nos toque movernos de un lado a otro del nivel, teniendo que depender casi exclusivamente de los Superpuñetazos para llegar de un lado a otro de la pantalla, con el cansancio que esto supone.

Aspecto técnico: Comic en estado puro

El estilo visual de Kung-Fu High Impact es tan llamativo como agradable. Y es que no solo se nos narrará la historia en clave de comic, sino que los propios niveles y enemigos tendrán un cierto aspecto cel-shaded que nos recordará en algunas ocasiones a juegos como Borderlands.

Todo el juego se mueve de forma fluida, y los modelos de los enemigos cuentan con el detalle justo como para resultar interesantes. De hecho, el único punto disonante en todos los niveles seremos nosotros mismos: Nuestra reproducción en el juego, por muy “chula” que sea, destacará para mal en comparación al trabajo que llevan los fondos y enemigos. Al final, esto lo único que consigue sea que me pregunte… ¿Cómo habría sido Kung-Fu High Impact si en lugar de poner nuestra imagen, controlásemos a un personaje hecho por ordenador?

En el apartado sonoro, el juego cumple con las expectativas sin llegar mucho más allá. El juego está íntegramente doblado al castellano, consiguiendo que disfrutemos más de las escenas cinemáticas que nos introducirán en la acción. También es muy de agradecer a la hora de ver los tutoriales en video, pudiéndonos olvidar de leer líneas y líneas de texto en pantalla. La banda sonora que acompaña a los niveles de juego nos pondrá en situación, pero no llegaremos a oír ninguna melodía que nos resulte especialmente memorable.

Conclusiones:

Dejando de lado el problema del tremendo espacio que necesitamos en nuestra habitación de juego, Kung-Fu High Impact es, sobre todo, jugabilidad pura, y en ningún momento nos intentará hacer creer lo contrario. Es cierto, la historia es tan solo una excusa para hilar los combates, el juego no nos enseñará Kung-Fu, y de hecho, ni siquiera tendremos ni que imitarlo a la hora de darle una paliza virtual a nuestros enemigos, pero el juego tiene ese algo que hace que sea terriblemente satisfactorio moverse como un mono frente al televisor, machacando algo que realmente no está ahí y haciéndonos sudar la gota gorda.

Sin duda, un juego que si bien pasará sin pena ni gloria para muchos, si somos capaces de aguantar su ritmo, nos proporcionará una manera amena y divertida de hacer ejercicio frente al televisor, o de hacer el tonto a lo grande con los amigos. Eso sí, ¡muchísimo cuidado con pasarse frente al Kinect, que eso luego pasa factura!

7.5/10

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