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Publicado el 23 febrero, 2012 | por Sandor

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Análisis Xbox 360: ‘Catherine’

Los chicos de Atlus se han tomado su tiempo, pero por fin tenemos en nuestras manos su primer juego para la actual generación de consolas. Y no solo eso, sino que se trata de una franquicia totalmente nueva, toda una rareza en estos tiempos que corren, aunque guarde algún que otro parecido con sus archiconocidos Megaten. ¿Estáis preparados para entrar en el maquiavélico mundo de Catherine?

Historia: ¿Habías oído alguna vez que si te caes en un sueño, mueres?

En Catherine, tomaremos el rol de Vincent Brooks, un tipo la mar de normal. Tiene 32 años, es ingeniero informático y lleva años saliendo con su novia Katherine McBride, la cual está más que preparada para dar el siguiente paso en su relación y sentar la cabeza. Una vida, como decimos, la mar de normal… Hasta que Vincent comienza a sufrir unas extrañas pesadillas cada noche. Y lo que es peor: El día después de que Katherine comience a soltarle indirectas a Vincent sobre casarse, el chico despierta, no sabe cómo, con una increíble y monísima rubia al lado.  Y aunque es incapaz de recordarlo, parece que tuvieron mucho más que palabras la noche anterior.

Fuera de su mundo particular, la ciudad en la que vive Vincent sufre una epidemia de muertes súbitas bastante sospechosas. Las víctimas son todo hombres, que rondan la treintena, y para colmo, los rumores indican que todos ellos fueron infieles a su pareja, provocando el enfado de una bruja apodada la “Furia de las mujeres“, que parece disfrutar de lo lindo vengandose de los hombres que así lo merezcan. Parece que las problemas de Vincent sólo acaban de comenzar…

La historia de Catherine, sin duda, se sale de lo normal. Y es que no todos los días estamos ante un juego que consiga plantear una trama realmente adulta en un medio como es el videojuego. Por extraño que parezca, la trama no girará alrededor de ningún elegido. No encarnaremos a ningún héroe, y las acciones que hagamos en el juego seguramente no tengan mayor importancia que lo que solemos hacer nosotros en nuestro día a día.

No tendremos que defender a nuestro país de un ejército enemigo casi invencible, no tendremos que cumplir objetivos en pos de un bien superior. Ni siquiera tendremos objetivos en sí: Únicamente viviremos la vida de Vincent en estos tiempos tan interesantes, y nuestro único objetivo será sobrevivir a nuestras pesadillas, mientras intentamos poner orden en nuestra vida personal y sentimental, totalmente trastocada por la aparición de la exuberante Catherine y sus croissants rubios. De esta manera, la trama del juego trata, de forma más o menos profunda, temas casi vírgenes en el medio de los videojuegos: El día a día, el amor, el sentar la cabeza, aceptar nuevas responsabilidades (O cómo huir de ellas), enfrentarse a lo que esperábamos de la vida frente a lo que hemos obtenido, el dejar de lado la “adolescencia perpetua” tan propia de los hombres hacia una vida más adulta…

Todo esto, y más, se trata en Catherine, aunque no os equivoquéis. Catherine siempre tiene muy en cuenta que no deja de ser videojuego, y aprovecha todas las posibilidades del medio para plantearnos una trama realmente profunda y madura, con la que nos podamos sentir identificados, y que incluso podamos trasladar a la vida real (Por increíble que parezca) sin llegar a aburrir ni alienar al jugador. Sin lugar a dudas, es una de esas historias que vale la pena ver cómo se desarrolla, y no parar de jugar hasta ver los 8 finales diferentes de los que dispone la historia.

Jugabilidad: La eterna escalada

El modo principal de juego de Catherine, el Golden Theater, nos propondrá vivir una de las peores semanas de la vida del pobre Vincent, dividiendo cada día en dos fases claramente diferenciadas. Por un lado, tendremos las fases de día, en las cuales avanzará la mayoría de la historia. Iremos a trabajar, a comer con nuestros colegas de trabajo, nos veremos con Katherine en una cita… La mayoría de estas escenas no son interactivas, pese a que podremos influir en ellas indirectamente dependiendo de la alineación del karma de Vincent: Por ejemplo, un Vincentlegal” seguramente se preocupe por Katherine y sus problemas, mientras que un Vincenttramposo” no se preocupará por esconder su infidelidad.

Conforme se acerque la noche, iremos siempre a nuestro bar-pizzería de siempre, el Stray Sheep (La Oveja Descarriada), donde nos encontraremos con amigos y conocidos. Estas partes sí que serán interactivas, permitiéndonos movernos alrededor del local en busca de pistas sobre nuestra situación, Catherine, o las misteriosas pesadillas. También podremos enviarnos SMS con Katherine o Catherine y seguir desarrollando la historia, aunque tendremos que tener cuidado: Cualquier acción que realicemos es motivo suficiente para alterar nuestro karma, viendo una reacción inmediata a cualquier acción que realicemos en el mundo del juego. Una vez nos cansemos de beber en el bar, escribir por el movil, y en definitiva, perder el tiempo en el bar, Vincent volverá a casa a dormir, dando paso a la parte más importante del juego: Las ya nombradas pesadillas.

Cada noche, Vincent será transportado a una especie de torre interminable plagada de ovejas humanoides, armado únicamente con su almohada, y una más que curiosa cornamenta a juego con las de sus compañeros bovinos. En el grotesco mundo de las pesadillas tan solo importa una cosa: Escalar. Escalar para sobrevivir y evitar caer en los brazos de la muerte, para que acabe nuestra pesadilla y para llegar a la cima de la torre, dónde, según dice la leyenda, encontraremos la “verdadera libertad“. Las pesadillas se dividirán en varias fases por noche, pero todas ellas tendrán el mismo objetivo, escalar la siguiente sección de la torre. Para ello, tendremos que encontrar la mejor manera de hacernos hueco para llegar hasta la cima de la sección, pudiendo únicamente mover algunos de los diferentes bloques que forman parte de la torre para crear un nuevo camino por el que subir. Conforme avancemos en las diferentes fases y pesadillas, se nos presentarán nuevos tipos de bloques que nos harán la vida un poquito más difícil: Bloques que nos matarán si los pisamos, bloques de hielo que nos harán resbalar y nos complicarán el movernos de un lado a otro, o simplemente, bloques inamovibles que nos fastidiarán más de una vez nuestras estrategias.

Al llegar a la última fase de cada noche, nos tendremos que enfrentar también a un “jefe final“. En esencia, los puzzles seguirán siendo los mismos: Tendremos que mover bloques para abrir un camino y llegar hasta la cima de la sección. Pero en esta ocasión, nos sentiremos más presionados que nunca al ser perseguidos por monstruos cada vez más surrealistas, y con poderes cada vez más “tocanarices”. Sin duda, una genial manera de celebrar por todo lo alto el haber conseguido completar los difíciles puzzles de cada una de las pesadillas, además de una manera de dar variedad a los puzzles sin tener que complicar demasiado la cantidad y variedad de bloques.

No obstante, aunque el Golden Theater sea el principal modo de juego de Catherine, y tardaremos tranquilamente más de 15 horas en completarlo, no nos podemos olvidar del resto de modos de juego. Por ejemplo, podremos enfrentarnos a aun más puzzles de torres en una recreativa que encontraremos en el Stray Sheep, Rapunzel, una máquina que nos ofrecerá un total de 128 fases. Si somos lo suficientemente buenos durante el Golden Theater, desbloquearemos la Babel Tower, una versión “hardcore” y siempre aleatoria de los puzzles y mecánicas que nos encontramos en el Golden Theater. Y, si nos apetece jugar en compañía, podemos probar el modo Colisseum, en el que resolveremos aun más puzzles en compañía de un amigo. Eso sí, solo en modo local, nada de online.

Realmente hay poco que criticar a la jugabilidad de Catherine, excepto un detalle que seguramente ya intuiréis. Jugando a Catherine, estaréis jugando una y otra vez a puzzles de torres, bloques, más torres, y aún más bloques. Los que esperen algo que se salga de estas mecánicas, o incluso que esperen algo parecido a los Persona o Shin Megami Tensei, se quedarán muy defraudados, así que tenedlo muy en cuenta.

Aspecto técnico: Un paso más allá en cel-shading, con sabor clásico

Gráficamente, Catherine luce increíble, aunque seguramente pase desapercibido entre la multitud de juegos fotorrealistas que nos invaden en esta generación. Y es que, lejos de competir por los mejores gráficos, el Atlus Persona Team se ha decantado por el uso de gráficos cel-shaded, dándoles un inconfundible estilo a medio caballo entre el anime y un estilo de dibujo más realista. Este estilo gráfico le permite hacer autenticas virguerías en pantalla, insuflando vida a los personajes y dándole un aspecto único y desenfadado a todo el título, al mismo tiempo que mantiene un framerate fluido y sin ralentizaciones. Aun así, el juego no está libre de pegas, ya sus cargas nos parecerán excesivamente largas en algunas ocasiones, aunque por suerte, no tendremos que sufrirlas demasiado a menudo.

La traducción y la música del juego son excepcionalmente interesantes, por no hablar del lujo que supone tener por primera vez traducido totalmente al castellano un juego de Atlus. Los más frikis del lugar odiarán el hecho de que no podamos jugar con las voces originales en japonés del título, pero el doblaje inglés no sólo es potable, sino que tiene algunos momentos memorables. Y ante todo, no nos encontraremos con ninguna voz odiosa, tan típica de los doblajes de este material nipón a su paso por Estados Unidos. La música del juego, compuesta por el incombustible Shoji Meguro, suena genial, aunque seguramente su banda sonora nos suene familiar. Y es que la mayor parte del tiempo estaremos escuchando arreglos de música clásica, como la sinfonía número 5 de Beethoven o la marcha fúnebre de Chopin, dándole un aire de distinción al título.

Sin duda, Atlus ha conseguido dar el paso a la alta definición sin perder su toque característico ni caer en los mismos problemas en los que la mayoría de desarrolladores no parecen ser capaces de solucionar. Personalmente, no puedo evitar preguntarme esto: ¿Será Catherine una demostración de lo que veríamos en un futuro y más que posible Persona 5? Tan solo el tiempo nos dará la respuesta.

Conclusiones:

Tal y como decía al comienzo el análisis, Catherine es un juego atípico. Catherine es un juego de puzzles, de don nadies, de amor, de ovejas, y de mil y un significados más allá de lo que vemos en pantalla. Atlus se ha hecho de rogar en esta generación de consolas, pero ha conseguido darnos un juego con una duración nada desdeñable, una trama completamente en castellano que vale la pena conocer, y sobre todo, una situación a la que vale la pena enfrentarse. Uno de los juegos del año, y, por qué no decirlo: Un juego de puzzles que nada tiene que envidiar a los grandes como Portal 2. Recomendadísimo e imprescindible.

9.7/10

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