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Publicado el 21 noviembre, 2012 | por Sandor

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Análisis Xbox 360: ‘Call of Duty Black Ops 2’

Podemos hacer un listado de cosas de la que estamos totalmente seguro que sucederán sin duda. Por ejemplo, que el sol sale cada mañana. También podemos asegurar que si tocamos el agua, nos mojaremos. Y con el mismo nivel de certeza podemos decir que no hay año en esta generación sin un Call of Duty que lo acompañe. El gigante de Activision mantiene su racha, imparable, pese a las críticas y el hastío de ciertos jugadores, que siempre resultan ser menos que la cantidad de nuevos jugadores que descubren las delicias del título creado por, entre otros estudios, Treyarch. Este año le toca el turno a Black Ops 2. ¿Qué tal se comportará este año? Y sobre todo… ¿Qué cambios nos esperan en este nuevo título?

Preparen armas

Al igual que pasó en anteriores Call of Duty de años pares, el juego corre a cargo de Treyarch, quienes continúan explorando nuevas y diferentes épocas en las que ambientar el título además de un par de añadidos y opciones jugables de su propia cosecha. En concreto, el juego se divide en tres grandes bloques: La campaña, el modo zombies, y el multijugador. Comentemos cada uno por separado.

La campaña continúa en el mismo universo que ya planteó la adictiva trama de Black Ops hace dos años, pero con una vuelta de tuerca. Por primera vez en un Call of Duty tendremos la opción de manejar a diferentes personajes en diferentes líneas temporales, siendo esta tan solo la primera novedad de una pequeña pero gran lista de cambios que revelan una irrefrenable intención de cambio en una saga que para muchos se está quedando dormida en los laureles. Por un lado, la acción se situará en los años 80, en los que seguiremos con la historia de Alex Mason, el “loco de los números” que ya controlábamos en el primer Black Ops. Con él, se nos irán planteando los acontecimientos que llevarán a un tremendo clímax en el año 2025, en el cual controlaremos a David Mason, hijo de Alex y también soldado. La campaña mantiene el estilo Treyarch que levanta pasiones y detrimentos por igual: Tendremos los clásicos momentos de violencia y gore injustificadas (¿Para qué conformarse con quemar el ojo de un soldado con un cigarrillo, cuando puedes mostrar cómo se quema viva y entera una persona?), pero también contaremos con una narrativa mejor llevada y ejecutada que en los últimos títulos de Infinity Ward.

Cabe decir que, como ya dije en su día con Black Ops, uno de los principales atractivos de su campaña era ver que demonios pasaba con los números, en lugar de jugar en diferentes misiones cuyo único objetivo sería “ganar la guerra”. En esta ocasión, contaremos con un villando increible, Raúl Menendez, doblado en nuestro país por Jordi Mollá, y seremos testigos de primera linea de los sucesos que le provocarán esa tremenda caida al “reverso tenebroso“, además de ver como es capaz de utilizar a la población para sus propios fines, enmascarando una acción terrorista como un movimiento popular. Algunos de los paralelismos en esta trama son evidentes con la realidad: Los movimientos de ocupación o de los anónimos de internet con la agrupación terrorista Cordis Die del juego, el tremendo peso de elementos cotidianos del día a día como son hoy Twitter o YouTube en los sucesos de 2025… En defintiva, la historia resulta ser un curioso futuro distópico del que te quedas con ganas de saber más, e incluso, de ver detalles que no dejen tan sesgada a esta situación, ya que siempre veremos lo sucedido desde el punto de vista del militar, del patriota, del enemigo de dicho movimiento, sin que en ningún momento se atisbe otro objetivo en Cordis Die más allá del terrorismo.

Por otro lado, la campaña incluye bastantes detalles que nos dejaran con las ganas de jugarla una y otra vez. Se han añadido diversos puntos en la trama en los que tendremos que tomar decisiones que afectarán al desarrollo de las misiones (Y no son decisiones sencillas, creedme), además de unos diez desafíos por nivel de diferentes características, desde el encontrar el típico coleccionable a realizar una proeza en concreto, llegando mucho más allá del nivel de dedicación que puede suponer un logro normal y corriente. Aparte, el detalle de que parte de la acción suceda en 2025, y la variedad de escenarios incluida en los años 80, permite a Treyarch ofrecernos fragmentos jugables la mar de originales y entretenidos, un detalle que tan bien llevó en su momento Modern Warfare y que se acabó olvidando en sucesivas entregas de la saga. Infiltrarnos en un complejo subterráneo con un traje que nos hace invisibles, montar a caballo por el desierto, utilizar una araña de vigilancia o utilizar robots militares para echarnos una mano en un conflicto son tan solo algunos ejemplos de los niveles que se salen de lo normal en este Black Ops 2.

Novedades

También llama la atención de inclusión de detalles totalmente nuevos en el título, como son la posibilidad de personalizar por completo nuestra carga inicial de armamento, al más puro estilo multijugador, por lo que jamás podremos echar la culpa al diseño del juego al enfrentarnos a situaciones en las que no pudiéramos abastecernos apropiadamente antes de empezar. El otro detalle más prominente de la nueva jugabilidad que ha desarrollado Treyarch es la inclusión de las misiones Strike Force, misiones que estarán disponibles únicamente durante un tiempo determinado en la campaña, siendo totalmente opcionales. En estas misiones, en lugar de tomar el control de un personaje, seremos los encargados de manejar un pequeño batallón de combate, compuesto por, por ejemplo, escuadras de soldados, o bots de combate o reconocimiento. En estas misiones el control cambiará radicalmente, ya que aunque podremos tomar el control de cualquiera de las unidades bajo nuestro mando, será mucho más cómodo pasar a una cámara aérea desde la que dar las ordenes a nuestro equipo como si estuviéramos jugando a un juego de estrategia, incluso recordando lejanamente a lo que fue en su día Rainbow Six.

Todas estas novedades también tienen su pega, siendo la peor en mi opinión la pésima IA de los soldados en las misiones de Strike Force (No será nada difícil que acaben por completo con nuestro equipo, hasta en las dificultades más bajas, únicamente porque los soldados son incapaces de disparar a lo que tienen delante si no se lo mandas tú), pero personalmente, me quedo con que estas novedades no son sino un principio de cómo evolucionará la saga en el futuro. Una evolución que muchos reclaman, y que con la llegada de la nueva generación en los próximos años, será necesaria.

¡Zombies!

Pasando a hablar del modo zombie, este modo también ha recibido una serie de mejoras y novedades que merece la pena comentar. El objetivo del juego (a priori) será el mismo, sobrevivir el máximo tiempo posible contra oleadas de zombies ingentes (con la inclusión de nuevos tipos de monstruo). Conforme matemos a las criaturas, obtendremos puntos con los que comprar munición, armas, o abrir nuevos caminos en el nivel. El modo también estrena una nueva ambientación, una especie de universo paralelo en el que el tiempo parece haberse congelado en los años 50, con un estilo reminiscente al que lucen juegos postapocalipticos como Fallout. O al menos, esto será en el modo de supervivencia. El modo zombie también incluirá dos modos nuevos, TranZit, un modo guiado por historia en el que tendremos que completar una serie de objetivos, y el modo Grief, que se podría traducir bastante fielmente como un modo survival competitivo entre dos equipos.

Sin duda, los chicos de Treyarch han puesto mucho detalle en el modo TranZit, ya que una vez aprendamos a jugar, nos daremos cuenta de que estamos ante una experiencia de juego tan entretenida como Left 4 Dead, pero siendo radicalmente diferente. Pese a todo, esconde un pequeño gran problema, ya que como he dicho, disfrutaremos del modo una vez aprendamos a jugar. Lamentablemente, el juego no nos guiará para nada en esta andadura, por lo que dependerá exclusivamente de nosotros el encontrar lo necesario para llegar hasta el final. Sé que muchos critican el exceso de “llevarte de la mano” en los juegos de hoy en día, y resulta ciertamente gratificante ser capaz de adivinar que has de hacer por ti mismo. Pero tras una hora dando vueltas sin saber qué demonios se supone que has de hacer, el juego deja de ser entretenido para convertirse en una frustración que no volverás a tocar, al menos, sin amigos que sepan de que va el asunto. Dicho de otra manera: Más os vale buscar a buenos amigos con los que jugar a estos modos, o duraréis menos que un gordo en una peli de zombies.

Cuantos más mejor

En último lugar, queda por comentar el modo multijugador, aunque hay poco que se pueda añadir sobre este. Sigue siendo la misma fórmula que hizo grandes a los anteriores, y seguramente siga provocando que sea el más jugado en los años venideros en las plataformas online. El multijugador sigue siendo, en mi opinión, la evolución del frenesí que supuso en su día Counter Strike, en mapas ciertamente más pequeños que los que incluia Modern Warfare 3, con los modos habituales como deathmatch, deathmatch por equipos, dominación, captura la bandera, etc, pero con el plus que supone el poder personalizar por completo a tu personaje. Sus armas, diferentes habilidades que en un momento dado nos darán la ventaja sobre nuestros contrincantes, y las tan famosas como odiadas rachas de bajas. En esta ocasión, las rachas han sido actualizadas. Seguiremos pudiendo seleccionar tres, y contaremos con los clásicos UAV que nos chivarán la posición de los enemigos en el mapa (O impedirá a los otros comprobarlo), clásicos renovados como el ataque relámpago o el soltar a los perros, o nuevos y brutales ataques como el uso de un avión teledirigido Dragonfire o el llamar a un enjambre de bots para sembrar la destrucción en el campo de batalla. También tendremos un nuevo modo de juego, el modo “Punto caliente”, que se parece en gran medida al modo “Dominación”, en el que tendremos que defender una localización para obtener puntos y ganar la partida, pero en este caso, el punto a defender será móvil e irá trasladándose cada medio minuto aproximadamente, evitando el campeo excesivo y favoreciendo el dinamismo de la partida.

Otra de las novedades de este año en el multijugador de Black Ops 2 es la gratituidad de Call of Duy Elite. Seguramente inspirados por el Battlelog de Battlefield 3, Activision se ha dado cuenta de que los jugadores no están dispuestos a pagar por según que servicios, sobre todo cuando la competencia hace prácticamente lo mismo (con sus diferencias, por supuesto, a mejor y a peor en cada uno de los dos bandos). De esta manera, cualquier jugador podrá registrarse en el sistema y acceder a sus características y estadísticas de forma totalmente gratuita, obteniendo un plus extra que los jugadores más enganchados al multijugador sabrán apreciar. No obstante, no hay que equivocarse… El año pasado, ser miembro de Call of Duty Elite conllevaba el pago de una tasa, y la recepción de todos los DLCs que salieran para el juego. Este año, no. Si queremos obtener estos DLCs, tendremos que comprar el correspondiente pase de temporada, valorado en unos 30 euros y que nos garantizará todo el DLC aparecido para el juego hasta la aparición del próximo título. Una práctica que a priori, hay que ser sinceros, resulta molesta (¿en serio todo ese contenido no cabría en el propio disco de antemano y sin pagar un extra?), una vez nos pongamos con los 13 mapas del título, y su gran cantidad de modos multijugador, se nos pasará un poco el enfado, comprendiendo que estas alternativas existen para quienes juegan tal cantidad de horas a Call of Duty, que el pago de este extra no les supondrá ningún sacrificio.

Apartado técnico:

Uno de los puntos más controvertidos de Call of Duty es la eterna discusión entre fans y antifans sobre el nivel gráfico del título. No podemos olvidar que estamos ante uno de los juegos que mejor lucen en la actual generación de consolas, que incluye hardware que lleva entre nosotros desde el año 2005, y sin embargo, es capaz de seguir renovándose cada año, como por ejemplo, incluyendo la opción de mostrar imágenes en 3D, y pese a todo seguir dándonos la impresión de tener un aspecto mejor del que realmente pueda tener y funcionando sin problemas.

Nos encontramos ante otro juego hiperrealista (Y no lo olvidemos, hiperrealista se escribe en marrón), con escenas cinemáticas que nos resultarán tan impactantes como incluso grotescas en algún momento (A la escena de la niña quemándose viva me limito, por ejemplo), además de una dirección de cámaras que nos hará pensar en más de un momento que nos encontramos ante el trabajo de un cineasta que ha dejado de lado el celuloide para arriesgarse y crear su trabajo con actores puramente virtuales. No cabe duda que al igual que sucedía ya con Modern Warfare 3 el año pasado, el nivel gráfico de Black Ops 2 se debe a determinados filtros y trucos de humo y espejos para conseguir aparentar más de lo que realmente es. Pero no podemos olvidar de que lo que aparenta, lo aparenta muy bien, y no deja de ser uno de los títulos más vistosos que podemos disfrutar hoy en día en una consola y en prácticamente cualquier PC con sus buenos añitos.

Conclusiones:

Call of Duty es una saga con una gran responsabilidad a sus espaldas: Su fórmula de éxito sigue siendo tan buena como siempre, pero el paso del tiempo cada vez le acusa un mayor desgaste. Treyarch ha decidido no dejarlo pasar, como si parece que hizo Infinity Ward, y comienza a plantear nuevas posibilidades para el futuro de Call of Duty. Quizás estas opciones aun sean muy limitadas o se queden a medias, pero en una industria en la que los jugadores reclaman una y otra vez el mismo juego, pero a la vez se quejan de cualquier posible cambio o alteración que se introduzca en el mismo, estos primeros pasos son una declaración de intenciones muy valiente. Quizá esta Black Ops 2 sea muy parecido al anterior, pero su manera diferente de contar la historia, la profundidad del modo Zombie y su siempre excelente multijugador nos indican que algo importante está pasando en el seno de la franquicia multimillonaria. Quizás sea solo cuestión de un par de entregas que nos encontremos ante un Call of Duty totalmente nuevo y radicalmente diferente a la fórmula que se repite desde Modern Warfare. Y, cómo no, los fans de los shooters militares encontrarán en Black Ops 2 su opción predilecta como título a comprar este año, en lugar de otro de la competencia.

9/10

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