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Publicado el 5 diciembre, 2011 | por Sandor

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Análisis Xbox 360: ‘Ace Combat: Assault Horizon’

Este año regresa, de la mano de Namco Bandai y Project Aces, una nueva entrega de una de las franquicias más especializadas del mundo de los videojuegos: Ace Combat: Assault Horizon. Esta nueva entrega promete dar facilidades a los jugadores menos habituados a un género tan concreto como es el de los simuladores de aviación.

Jugabilidad e historia: La Gran Guerra, en el aire.

Ace Combat siempre ha sido una saga con unas características muy pronunciadas y bien delimitadas: Un simulador de aviones, en concreto, de cazas, que a la hora de la verdad tira más hacia el componente arcade que hacia la simulación pura y dura. Y aunque AC: AH mantiene el mismo espíritu en general, se podría decir que ahí acaban las similitudes con los juegos anteriores.

AC: AH deja atrás la “tierra alternativa” en la que sucedían todos los eventos de los Ace Combat anteriores, ambientando los hechos del juego en una más que creíble África en el año 2015. Encarnaremos al oficial William Bishop, un piloto de cazas americano destinado en África, donde en coalición con los franceses y los rusos, intentan acabar con el conflicto originado por el grupo conocido como SRN, un grupo rebelde financiado por las mafias rusas.

La historia en sí despegará en una de nuestras misiones rutinarias contra los rebeldes, se desvela que el SNR cuenta con un arma capaz de darle la vuelta al conflicto, y para colmo, el general ruso aliado nos traicionará, dándonos un claro objetivo en el juego: Acabar con la amenaza mundial, y de paso, darle su merecido al general Stagleishov.

A diferencia de los Ace Combat anteriores, en este juego no solo estaremos sobre nuestro caza, ya que en las 16 misiones que componen el juego se nos intercalarán misiones en las que controlaremos vehículos tan novedosos en la franquicia como helicópteros de ataque, bombarderos, o incluso cederemos el control de la aeronave a nuestro compañero para colocarnos en el puesto de artillero. El ritmo del juego también se modifica, asemejándose al nivel de tensión en el que nos ponen otros juegos de acción. Una de las principales novedades es el añadido de las persecuciones, prácticamente la mejor manera de acabar con cualquier caza enemigo. Estas persecuciones se iniciaran cuando estemos lo suficientemente cerca de un enemigo, y tendremos que ponerlo todo de nuestra parte para ser capaces de seguir a nuestro adversario y acabar con él.

Sin embargo, jugablemente, AC: AH tiene una grandísima pega, y es que las misiones se acaban haciendo tan largas como tediosas y repetitivas. Y es que, aunque el juego nos intente sorprender con eventos scriptados, explosiones por todos lados, la sensación de que la muerte está a la vuelta de la esquina y debemos ser lo más hábiles posible para evitarla, todo se queda en una sensación, un truco que aunque será bastante efectivo al principio, acaba perdiendo su gracia al cabo de un tiempo. Las misiones se hacen exageradamente largas, y el hecho de que siempre tengamos que estar haciendo la misma maniobra (Las persecuciones, o el disparar incesantemente como artilleros), no ayudan para nada a evitar este tedio. Sin duda es un comentario muy repetido con respecto a este juego, pero no deja de ser la verdad: AC: AH ha sido otro de esos juegos en recibir el tratamiento “Call of Duty“, esperando resultar atractivo para el gran público, pero el juego, simplemente, no sirve para esto. Tras los efectos especiales, las surrealistas manchas de aceite y fuego que salpicarán la pantalla tras cada muerte o los cazas que se regeneran una y otra vez y que no caen hasta que nos enseñen una explosión más, debería haber un juego detrás que sea capaz de mantener nuestro interés, que nos dé un motivo para estar media hora más persiguiendo cazas mientras el mundo estalla a nuestro alrededor. Y lamentablemente, AC: AH falla a la hora de darnos este propósito.

El modo multijugador es harina de otro costal, ya que la imprevisibilidad de los jugadores humanos, unidos al frenetismo y la sensación de satisfacción cuando conseguimos zafarnos de un perseguidor, o incluso darle la vuelta a la situación y convertir a nuestro cazador en nuestra presa hacen que el juego sea mucho más llevadero. En este apartado, AC: AH nos ofrecerá modos bastante entretenidos, partiendo desde el clásico deathmatch, hasta el modo de Conquista, en el que tendremos que arrasar con la base enemiga escogiendo entre todo tipo de aeronaves.

Apartado Técnico:

Los gráficos de AC: AH son realmente buenos y son capaces de impresionarnos con bastante facilidad. Yendo un paso más allá de lo visto en Ace Combat: Fires of Liberation, las aeronaves que manejaremos estarán representadas con todo lujo de detalles y con una iluminación que brilla con luz propia, sin que lleguemos a apreciar ningún tipo de ralentización incluso en las batallas más encarnizadas y pobladas. No obstante, y en consonancia a lo ya dicho en el apartado de la jugabilidad, habrá algún que otro detalle realmente raro, como por ejemplo, que los restos de aceite y fuego de los cazas enemigos salpiquen nuestra pantalla, al más puro estilo de la “mermelada de fresa” que inunda nuestras pantallas en los shooters de última generación. Además, las explosiones y demás escenas lucen realmente impactantes e impresionantes, pero nos acostumbraremos tan rápido a ellas, que nos acabarán pareciendo, como quien dice, de cartón piedra.

La banda sonora del juego cuenta con alguna que otra melodía bastante épica, pero no llega a superar el nivel visto en juegos anteriores de la saga. Además y lamentablemente, lo más probable es que estemos escuchando estas canciones en repetición durante demasiado tiempo, con lo que tan solo acaban contribuyendo a añadir una mala sensación a la repetitividad y tedio del juego.

Conclusiones:

Ace Combat: Assault Horizon es un juego que está claro lo que persigue: Quiere deshacerse del nicho de jugadores al que va dedicado este tipo de juegos y atraer a un grupo más amplio de jugadores tomando formulas de moda que han tenido éxito en otros géneros. Y aunque en muchas cosas lo consigue, ofreciéndonos un control fácil de aprender, y acaba resultando muy satisfactorio hasta para los jugadores menos avezados. Sin embargo, y sin contar el componente online, el juego falla a la hora de ofrecer algo más allá de las explosiones exageradas y el espectáculo por el espectáculo, y a la larga, resulta exageradamente tedioso. En definitiva, una manera entretenida de iniciarse en la saga y en el género, pero que disfrutaremos mucho más en partidas cortas.

7/10

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