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Publicado el 9 septiembre, 2013 | por Sandor

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Análisis PS Vita: ‘Killzone Mercenary’

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Hace ya más de un año que tuvimos las primeras noticias de Killzone Mercenary, la ambiciosa versión de la famosa franquicia de shooters de sobremesa que Guerrilla haría llegar a PlayStation Vita, siendo esta vez un auténtico shooter, en lugar de la interpretación descafeinada que pudimos disfrutar en PlayStation Portable. Calificado como un vendeconsolas desde prácticamente el mismo día que fue anunciado, por fin está entre nosotros. ¿Hará honor a sus altas expectativas, o será una víctima del hype?

Historia y jugabilidad:

Killzone Mercenary se sitúa algo después del final del primer Killzone. Encarnamos a Arran Darner, un ex-soldado que se gana las habichuelas como mercenario a las órdenes del pragmático Benoit en el peligroso conflicto entre Helghast y la ISA. Cuando comencemos la partida, estaremos a sueldo de la ISA, pero nos veremos obligados a cambiar de bando a mitad de la contienda, pudiendo pelear por primera vez en la franquicia al lado de los terroríficos Helghast, al mismo tiempo que revisitamos acontecimientos sucedidos en la trilogía de PlayStation 3.

Realmente, poco más se puede contar de la historia sin entrar directamente en spoilers, ya que es una historia realmente mínima. Un planteamiento interesante, pero que cuando apenas esté empezando a desarrollarse, finalizará de forma abrupta y directa, lo cual no deja de ser una auténtica lástima. Habría estado muy bien haber sabido más del bando Helghast y haber disfrutado de alguna que otra misión más a su lado.

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Killzone Mercenary es un juego al que se le pueden sacar muchas pegas. En primer lugar, la ya mencionada brevedad del título. Nos encontraremos con tan sólo 9 misiones en el juego, durando cada una de ellas entre 15 y 25 minutos, incluso en las mayores dificultades, pudiendo completar el juego en aproximadamente 3 horas o 3 horas y media. No obstante, Guerrilla Cambridge ha incluido multitud de modos de juego para suplir esta pírrica experiencia para un solo jugador.

La siguiente pega que se le puede sacar es precisamente relacionada con estos modos de juego. Una vez completemos un nivel (o contrato, como se les llama en el título), desbloquearemos tres versiones extra del mismo contrato, siendo estos los contratos encubiertos, los contratos de demolición y los contratos de precisión. Estas variantes nos invitarán a volver a jugar el mismo nivel cumpliendo objetivos extra y más desafiantes de lo habitual. Las misiones precisión nos pedirán ser rápidos y eficaces, haciendo gala de nuestra maestría a las armas. Las misiones de demolición nos pedirán arrasar con todo lo que tengamos por delante, y en último lugar, los contratos encubiertos nos pedirán ser lo más sigilosos posibles. Si bien estas variantes resultan ser lo suficientemente estimulantes como para volver a jugar al juego una y otra vez, no cuesta mucho ver el problema que radica en ellas: la única solución a la brevedad del título es volver a jugarlo una y otra vez. Esta sensación se amplifica una vez nos damos cuenta de que las medallas que nos dan en el juego mediante la consecución de diferentes objetivos extra (como por ejemplo, completar los contratos) son totalmente independientes entre sí, obligándonos a jugar cada contrato y variante en todas las dificultades disponibles para llenar nuestro medallero.

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Una vez nos pongamos a jugar al título en sí, me resulta imposible no recordar otro shooter reciente y de relativa poca relevancia, Bulletstorm. Este título, desarrollado por People Can Fly (el estudio “bastardo” de Epic, podría decirse) nos recompensaba con dinero con cada muerte que realizábamos, dándonos bonificaciones si hacíamos muertes espectaculares o si éramos lo suficientemente inteligentes como para aprovechar el entorno a nuestro favor. Killzone Mercenary se comporta exactamente igual. Al poco de jugar el primer contrato, se nos presentará a Blackjack, un enigmático contrabandista que, al igual que los mercenarios, se gana la vida trabajando para el mejor postor. Antes de comenzar cada contrato, o en mitad de los mismos, gracias a unas cajas dispersas por los niveles, podremos contactar con él para comprar nuevo armamento y munición. ¿Y cómo haremos para pagar los dispositivos que le encarguemos? Bastará con darle parte de los créditos que obtengamos mientras juguemos al título, ya que existen pocas acciones en el juego que no nos supongan un beneficio económico. Acabar con un enemigo (50 créditos), acabar con un enemigo de un disparo a la cabeza (75 créditos), acabar con un enemigo cuerpo a cuerpo sin que nos haya visto acercarnos (125 créditos), pasar una sección entera del nivel sin que nos hayan detectado (500 créditos), las medallas relacionadas al uso de armas o dispositivos… La lista es inmensa, así como el catálogo de Blackjack, invitándonos a mejorar nuestra manera de jugar, o incluso a probar diferentes maneras para cada una de las partes del nivel.

Si bien los contratos resultan cortos, y sufren de esta repetitividad provocada por sus propios desarrolladores, al menos hay que agradecer la tremenda variedad que suponen, mejorando nuestra opinión del juego si lo vemos como una colección de 9 misiones diferentes con objetivos radicalmente diferentes. Infiltrarnos en un poblado para buscar a un rehén, extraer a un VIP de un punto caliente, asaltar una localización o boicotear un laboratorio son tan solo algunos ejemplos de las misiones que nos esperan.

Killzone Mercenary también incluye un modo multijugador bastante más completo de lo que cabe esperar en una consola portátil. Dispondremos de tres modos de juego, con seis mapas en total basados en las localizaciones que veremos en la campaña para un solo jugador. Estos modos son Guerra de Mercenarios, siendo este modo el más clásico deathmatch todos contra todos, Guerra de Guerrillas, su versión de deathmatch por equipos de cuatro contra cuatro, y el más original y trabajado, Zona de Guerra. En este modo jugaremos en equipos de 4, y se nos pedirá realizar diferentes “submisiones”. Mientras que en los dos primeros modos de juego basta con matar mucho para ganar, en Zona de Guerra quizá necesitemos realizar más interrogatorios que el equipo contrario para llevarnos un punto. Quizá necesitemos ser el equipo que más dispositivos hackee dentro del tiempo designado. Así hasta cinco submisiones diferentes que irán eligiéndose aleatoriamente.

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El juego incluye también un modo multijugador “indirecto”, ya que nada más iniciar la partida, Blackjack se pondrá en contacto con nosotros para darnos una carta. El primer día será un comodín, y a partir de entonces, dependiendo de nuestra trayectoria en el título, se nos evaluará y se nos dará una calificación, desde el 2 hasta el as, dependiendo de lo eficientes que seamos consiguiendo créditos, y con un palo cada vez diferente, dependiendo de nuestra manera de jugar y armas preferidas. Si bien este “juego” de cartas no aporta demasiado, se verá reflejado en el modo multijugador, ya que al matar a un enemigo, tendremos la opción de recoger su  carta de valor. Dependiendo de qué carta sea, obtendremos más o menos puntos, dándonos una subida de moral tras darnos cuenta de que hemos derrotado a un jugador con mayor clasificación que la nuestra. Estos rankings además mutan de manera diaria, lo que da una diversidad interesante al título.

Pese a las pegas (más o menos importantes según nuestro nivel de exigencia) que podemos hallar al título, hay un punto en el cual la maestría del título es indiscutible, y es su control. Por primera vez en una consola portátil, sin necesidad de añadidos rocambolescos, usaremos los dos sticks de la consola para poder jugar sin problemas a un shooter de verdad. Es cierto que el juego incluye opciones para sacar provecho a las posibilidades añadidas de PlayStation Vita, tales como el apuntado mediante sensor de movimiento (el cual viene desactivado por defecto), que nos dará ese pelín de precisión extra cuando estemos buscando ese headshot. La pantalla táctil trasera tan sólo sirve para esprintar, si bien podemos realizar esta misma acción pulsando el botón circulo mientras nos movemos, y los QTEs con la pantalla táctil frontal serán frecuentes, pero no llegarán ni de lejos al nivel de tedio ni romperán el ritmo del juego tal y como sucede en otros títulos como Uncharted: El Abismo de Oro. Los eventos de tiempo rápido a los que nos enfrentaremos serán el ataque cuerpo a cuerpo contra un enemigo, siendo tremendamente satisfactorio el deslizar nuestro dedo y acabar con el Helghast que tengamos delante, y el minijuego que nos permitirá hackear puertas y diversos dispositivos. Este minijuego de agudeza visual supondrá un desafío a los Rompetechos de la casa, ya que se nos pedirá formar diversas formas geométricas complejas usando otras dos figuras más simples, pero su implementación ni añade ni elimina a la impresión general del título.

Apartado técnico:

Si bien el apartado jugable de Killzone Mercenary tiene algún que otro punto negro, nada más encender nuestra PlayStation Vita nos daremos cuenta de en qué se ha ido el tiempo de desarrollo de Guerrilla en este título. Visualmente, el juego es total y completamente espectacular, siendo sin duda los mejores gráficos hasta la fecha en un juego para consola portátil. Efectos de partículas, iluminación avanzada, sombras dinámicas, una definición increíble y muchos, muchos detalles que nos harán creer que estamos jugando en una consola mayor.

Si bien es cierto que no cuesta demasiado buscar un poco para encontrar alguna que otra textura terrible, la mayoría del tiempo el juego nos impresionará con sus entornos y localizaciones. Pueblos pesqueros, los interiores de cruceros de combate o incluso una refinería de petrusita nos dejarán maravillados mostrandose en casi todo momento de forma totalmente fluida, a excepción de un par de ocasiones contadas en las que sufriremos ralentizaciones debidas a la gran cantidad de enemigos en pantalla. Lejos queda ya Uncharted: El Abismo de Oro y sus jaggies infernales, texturas borrosas y suciedad en general. Killzone Mercenary es, sin lugar a dudas, el espectáculo visual que esperaban los poseedores de una PlayStation Vita.

Tan sólo habrá un detalle que nos impedirá disfrutar del portento tecnológico que resulta ser este título, y serán las huellas de nuestros dedos sobre la pantalla, ya que lamentablemente, todos los menús del juego se tendrán que utilizar obligatoriamente con la pantalla táctil. ¡Qué les habría costado habilitar también el uso de botones!

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En el apartado sonoro, el juego cuenta con una completa adaptación al castellano, pudiendo reconocer incluso a alguna que otra voz del cine o de otros títulos. No obstante, el apartado musical del juego es de los menos trabajados del título, ya que el juego no dispone de ningún tema principal que relacionemos directamente con él, ni seremos capaces de recordar ninguna canción de su banda sonora una vez completemos el título. Tampoco es que haya mucha música que oír cuando nos están tirando bombas a diestro y siniestro y tenemos que ponernos a cubierto de la amenaza enemiga.

Conclusiones:

Killzone Mercenary es un juego de contrastes. Por un lado, el juego rinde excepcionalmente bien en algunos apartados, por ejemplo, es el mejor juego gráficamente hablando que se ha podido ver en una consola portátil hasta el momento, su control es excepcional, la duración de sus misiones es el apropiado para un viaje de autobús o metro, y su modo multijugador nos mantendrá bien entretenidos mientras tengamos un punto WiFi cerca. Por otro lado, resulta una experiencia realmente corta para un solo jugador, se basa demasiado en la repetición, y no podemos olvidar que una consola portátil no puede garantizar una conexión a internet en todo momento, dejándonos sin gran parte de la diversión cuando estemos fuera de casa.

No obstante, iniciaba el análisis con una pregunta. ¿Está Killzone Mercenary a la altura de las expectativas impuestas por el propio estudio y por los jugones? La verdad, me parece que sí. La experiencia de un shooter de sobremesa lista para llevar a cualquier lado, incluyendo modo online, y el mejor apartado gráfico que se haya podido ver jamás en una portátil. Sin duda, aún quedan muchos apartados en los que mejorar, pero Killzone Mercenary ha marcado el camino a seguir en los shooters para una consola portátil. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta que nos encontremos con un título que sea mejor que este.

8,5/10

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