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Publicado el 20 agosto, 2017 | por Chugo

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Hemos visto… la tercera temporada de Narcos

Narcos es de esas series que habla todo el mundo, y que sólo por “ver a qué viene tanto lío”, te pones un capítulo y no cierras la aplicación de Netflix hasta haberte visto las dos temporadas del tirón. O al menos esa ha sido mi experiencia con la serie.

Netflix ha tenido a bien darnos acceso de forma anticipada a los cinco primeros episodios de la tercera temporada. Así que he vuelto a hacer lo mismo, he bajado las persianas, he preparado palomitas, y me he dispuesto a ver las aventuras de los carteles de la droga colombianos.

El primer episodio de la tercera temporada lo deja bastante claro en sus primeros minutos. Las reglas han cambiado: Pablo Escobar ha muerto y el nuevo imperio de la droga funciona muy distinto del de Medellín. El cártel de Cali, encabezado por los Caballeros de Cali, se ha hecho con el vacío dejado por Escobar.

Pablo Escobar era un hombre del pueblo, sus métodos eran directos y poco sutiles. Sin embargo estos Caballeros de Cali pertenecen a las élites de Colombia, y su forma de trabajar es muy distinta. Son reputados hombres de negocios, y su imperio de la droga funciona como una empresa de éxito. Tienen su departamento de seguridad, son dueños de las compañías telefónicas, tienen comprados a políticos y policías… Tienen todo un gran entramado para que todo el mundo saque provecho sin necesidad de ser gratuitamente violentos.

El protagonista y narrador de esta tercera temporada es el agente Javier Peña, el compañero de la DEA de Murphy. Vuelve a Colombia para acabar con el cartel de Cali, pero al poco de llegar se da cuenta que las cosas no funcionan como él esperaba. En las temporadas pasadas tenía que lidiar con todos los recursos de Escobar, pero ahora no sólo tiene que lidiar con todos los recursos de este imperio de la droga, sino con la propia Colombia. Enseguida se ve envuelto en toda una trama con tintes políticos. Ni la embajada, ni la CIA, ni la policía colombiana parece que estén por la labor de acabar con los Caballeros de Cali.

Tampoco quiero contaros mucho más, que como ya sabéis no soy amigo de desvelar muchos detalles de la trama.

En cuanto a lo que he visto en estos cinco primeros episodios de la tercera temporada de Narcos tengo que hablar de algunas cosas muy positivas. Se siente como una secuela de la saga de Escobar, hay novedades en cuanto a planteamientos y se incluyen nuevos personajes. La serie se esfuerza por contar algo nuevo, no es más de lo mismo con otros protagonistas.

Por otro lado en estos cinco primeros episodios también he notado algunas carencias. Si bien las historias de los personajes son interesantes, y Javier Peña me parece un magnífico protagonista, me falta algo. Lo principal es que los cuatro padrinos de la droga antagonistas no tienen ni de lejos el carisma de Pablo Escobar.

Pablo Escobar era un hombre humilde, de familia, la serie conseguía que en muchos momentos te pusieras de su parte. El juego del gato y el ratón entre el agente Murphy y Escobar, en el que querías que uno escapara, pero a la vez que el otro lo atrapara, no se consigue de igual forma en esta temporada. Con los Caballeros de Cali no se siente la misma empatía, y en todo momento esperas que el agente Peña les de caza.

Aunque algo de positivo tienen que tener estos cuatro capos de la droga, y es que consiguen espaciar la acción de las diferentes “operaciones” entre ello. Cambian escenarios entre Cali, México y Nueva York, dando otra dimensión a Narcos. Por otro lado abren más historias, aunque la sombra de Pablo Escobar es alargada y no terminan por salirse de ella.

En cuanto al reparto hay sobretodo viejas caras que les han dado un mayor protagonismo. Los Caballeros de Cali están interpretados por Damián Alcázar, Francisco Denis y Alberto Ammann, a los que se le une Pêpê Rapazote. Están bastante correctos, aunque de ese “bando”, el más interesante es Jorge Salcedo interpretado por Matías Varela, el jefe de seguridad que quiere dejar el negocio de la droga.

Tenemos una nueva pareja de la DEA Chris Feistl (Michael Stahl-David) y Daniel Van Ness (Matt Whelan), quienes no lo hacen mal, pero no logran la química de Murphy y Peña, aunque todavía queda media temporada por ver, y seguro que adquieren mayor protagonismo. Respecto a Peña (Pedro Pascal) está de lo más inspirado, con un personaje que ha hecho suyo y ha evolucionado.

También tenemos un par de caras españolas muy conocidas: a Miguel Ángel Silvestre en el papel de Franklin Jurado, el que lava todo el dinero del cartel, y un divertido y “odioso” Javier Cámara, que se encarga de las finanzas.

En definitiva esta tercera temporada de Narcos intenta aportar algo diferente, pero en el mismo marco. En buena medida lo consigue, consiguiendo que tenga identidad propia desde los títulos de crédito renovados. La lástima es que no consiguen un “nuevo Pablo Escobar”.

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Un blogger cinéfilo y seriéfilo, lector y jugón voraz, a veces rolero y siempre friki.

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