Cine

Publicado el 30 enero, 2017 | por TonyC

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Hablamos con Gore Verbinski de ‘La Cura del Bienestar’

Gore Verbinski ha pasado por Madrid para presentar su nuevo trabajo, ‘La Cura del Bienestar’. El filme se estrenará el próximo 24 de Marzo y la crítica la tendréis próximamente en Psicocine. Gracias a los chicos de Fox, pudimos intercambiar algunas impresiones con el director Gore Verbinski, conocido por la saga Piratas del Caribe. El encuentro tuvo lugar en un céntrico hotel de Madrid, donde también pudimos ver a Dane DeHaan, actor de la película. El director se mostró muy agradable y cercano.

Tras la formalidad del saludo, lo primero que hizo Verbinski fue preguntarnos si nos había gustado la película. Al responderle “sí, es algo muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados” su respuesta fue: “Espero que os haya jodido bien”. Se interesó por saber cuándo habíamos visto “La Cura del Bienestar” y al descubrir que había sido el día anterior nos preguntó si aún seguíamos bajo los efectos secundarios, a lo que le contestamos con un rotundo ¡sí!. Y hasta aquí podemos leer para no spoilearos, pero os dejamos la ronda de preguntas a continuación.

¿Qué parte rodasteis en escenarios naturales y que parte en estudio?

Gore Verbinski: La gran parte en exteriores, estuvimos buscando sitios por toda Alemania y encontramos el castillo de Hohenzollern que tiene ese magnífica entrada y el antiguo hospital de Beelitz-Heilstätten por los pasillos. No obstante, la peli tiene muchas capas y cuando llegamos al acuífero por ejemplo eso sí que fue rodado en un plató. Pero aún así, la mayor parte está rodada en exteriores.

¿Teníais claro desde el principio que Dane DeHaan y Mia Goth iba a ser la pareja protagonista?

G.V.: Dane fue siempre mi primera elección, así que pensaba en él a la hora de trabajar el guion. Lo había visto en Cruce de Caminos donde tenía un papel secundario, pero me impactó por su sinceridad y su singularidad a la hora de expresarse. Siempre me imaginé a Dane para el papel de Lockhart, pero en el caso de Hannah no fue así.

En El Resplandor Shelley Duvall funciona muy bien por una razón, tiene algo inusual, un algo. Y la historia de Hannah no se puede reducir fácilmente, porque están pasando muchas cosas, tiene un papel como de serie gótica actual y su historia es como el despertar. Lockhart le pincha el dedo y la despierta, esa es la metáfora. Lleva mucho tiempo allí y ha desarrollado una visión del mundo muy particular y eso no se puede fabricar, tiene que ser algo genuino. Cuando Mia leyó el guion e hizo la prueba supe de forma instantánea que tenía que ser ella.

Han pasado 15 años desde tu última película de terror, The Ring, ¿te sientes a gusto en el género? ¿Tendremos que esperar otros 15 años para ver una nueva pieza de terror tuya?

G.V.: No lo sé, es una buena pregunta. Es un género interesante, porque te permite realizar un experimento psicológico con los espectadores con la imagen y el sonido. Es como preparar la gran cena a cocción lenta utilizando la lógica de los sueños, una lógica desde la consciencia del mundo real. Y lo que me ha gustado tanto de La Cura del Bienestar es que de una forma evidente vemos este proceso en el que Lockhart se convierte en un paciente, pero a la vez tú como espectador eres el paciente. Eso es lo que me gusta.

La película recuerda a thrillers psicológicos como Shutter Island o The Human Centipede. ¿Cuáles fueron tus influencias para hacerla?

G.V.: Bueno, en lo que se refiere a literatura, desde Kafka a Thomas Mann y La Montaña Mágica. También Edgar Allan Poe y Murakami, un autor japonés que es un maestro de lo que yo llamaría la lógica de los sueños. En cuanto a referencias cinematográficas serían más bien filmes de los 70, películas como Amenaza en la Sombra, El Sirviente o El Resplandor. Estas películas tenían un sentido de lo inevitable y para mí eso es como el cáncer, esa mancha oscura en la radiografía que tira del protagonista y lo conduce hasta su epifanía y va arrastrando también la cámara por el pasillo. Es el descubrimiento de lo inevitable y desde el primer momento en el filme escuchamos esa melodía, la carta… las sirenas lo llaman con su canto. Estas películas tenían ese punto de vista y el narrador casi era un personaje más.

¿Cuánta implicación has tenido en el guion de la película?

G.V.: Justin y yo escribimos la historia, el concepto. Es un documento de 30 páginas con cada escena, cada intención y la estructura. Luego Justin es el que es el guionista a partir de ese documento, los diálogos, los matices y todo eso es cosa de Justin.

¿Crees que cada vez es más difícil sorprender o impactar a la gente en el cine de terror y que se recurre con mucha facilidad a los sustos?

G.V.: Sí, creo que cada vez es más difícil… pero no diría al 100% que esta es una película de terror, sino más bien un thriller psicológico, gótico, contemporáneo. No es una película de sustos, es una que se toma su tiempo para desarrollar el argumento. Pero bueno, yo quiero que lo que la haga especial, lo que haga que se quede contigo es que la gente y sobre todo los jóvenes actualmente, naces, vas al colegio, trabajas y te diagnostican cáncer de próstata o te atropella un autobús y adiós.

La sensación de que a nuestros niños les dicen que es lo que tienen que hacer, pero ven el mundo y es cada vez más irracional, no se asocia a nada. Parece que vas conduciendo y sabes que vas a chocar contra un muro, sabes lo que ha pasado, conocemos la historia y parece que estamos destinados a repetirla. Y los chicos son listos y preguntan ¿por qué? ¿cuál es el fin, el sentido?

Nuestra película no da las respuestas, pero intenta transmitir la idea de que algo no está bien, no está muy bien por dentro o está mal y todos lo sentimos, pero sobre todo los jóvenes que 20 o 21 años no saben qué hacer. Y ves el mundo actual y dices: ¿pero qué hago? Ese es el mensaje de la película, ¿qué es el bienestar? ¿es ganar dinero o qué es?

¿Por qué la aparición de las anguilas? ¿Es un elemento más para generar escalofrío en el público o tiene algún significado más importante para la trama?

G.V.: Bueno, en primera instancia es una especie que ha vivido en los acuíferos muchos años, más de los que debía. El barón lleva mucho tiempo estudiándolas y su sistema de filtración humana, pero no quiero explicar las entrañas de la película. Pero es una serpiente al final y creo que es parte de nuestra genética.

La película parece que tiene un lado moral, hablando a veces sobre la locura de la humanidad y otras veces de la estupidez de las personas que van a curarse al balneario. Así que, ¿cuál sería el mensaje de la película, su lado moral?

G.V.: La gente que llega al spa son grandes empresarios y gente como Lockhart que están dispuestos a cualquier cosa con tal de avanzar y llegar a la cima. Y al final hay un precio que pagar, una culpa social ahí, estás dispuesto a hacer lo que sea y seguro que has hecho cosas horribles para llegar ahí. Este es un lugar donde puedes hallar la absolución y la respuesta a tu culpa, porque no eres responsable porque no estás bien. El diagnóstico es una forma de absolución. Se aferran a su enfermedad y dicen que están enfermos, porque les permite sentirse mejor. Y quien no quiere una nota médica que diga: “No es tu culpa, no eres responsable”.

Respecto al lado moral, creo que el viaje real es preguntarnos a nosotros mismos: ¿estamos bien? ¿acaso no estamos enfermos? Espero que al final de este viaje eso no que ahí. Pero bueno, no quiero desvelarlo todo, quiero mantenerlo de forma enigmática.

Y aquí nos despedimos, no sin antes recordaros que “La Cura del Bienestar” se estrena el 24 de Marzo. Y que no se os olvide que muy pronto podréis leer nuestras impresiones sobre ella. Aunque os adelantamos que la película que os dejará indiferentes.

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TonyC

Cinéfilo y amante de los videojuegos. Crecí jugando a Sonic y Syphon Filter, pero los que más me marcaron fueron Hitman y Kingdom Hearts. Gran fan de la comedia negra y un ferviente seguidor de Guy Ritchie y Edgar Wright.

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