Cine no image

Publicado el 12 septiembre, 2012 | por Avatar

1

Crítica: ‘Total Recall (Desafío Total)’ (2012)

En su día, ‘Desafío Total’ (Paul Verhoven, 1990) me pareció uno de los epítomes del cine de ciencia ficción. Acabábamos de salir de una década prodigiosa, la de los 80, en la que el miedo al ridículo se vio siempre superado por las ganas de contar historias tan fantásticas como descabelladas, dejando al espectador presionado contra la butaca merced a la intensidad de los momentos de acción. Así me sentí yo al ver el original protagonizado por Arnold Schwarzenegger, aunque bien es cierto que tenía otra edad y puede que fuese más impresionable que ahora. El caso es que, sea por la crisis creativa de Hollywood o por el miedo a jugarse los cuartos en proyectos sin pedigrí histórico, ‘Desafío Total’ ha sido otra de esas películas que alguien vio necesario pasar por el tamiz de los remakes para traerla a una sensibilidad más actual.

Basada en el relato Podemos recordarlo todo por usted, de Philip K. Dick, retoma el argumento original, donde el protagonista, Douglas Quaid (Colin Farrell) es un hombre normal que siente que algo no encaja en su vida, como tras su subconsciente se ocultase algo que su mente no puede o no quiere recordar. Atormentado por la sensación de no encajar en su propia realidad, Quaid acude al servicio Total Rekall, una especie de parque de atracciones mental donde, por un precio, se nos implantan recuerdos a la carta, tan reales como la vida misma. Lo malo es que, en pleno proceso, se descubre que ya vive con un recuerdo implantado y se desatan los siete infiernos.

Dirigida por Len Wiseman (‘Underworld’, ‘La Jungla 4.0’), director tan gris como sus proyectos, no es de extrañar que la cinta se desarrolle como un desbordante thriller de pura acción y adrenalina. Persecuciones, peleas coreografiadas al milímetro y, sobre todo, ni un segundo de respiro para el espectador, son las señas de identidad de una película que adopta de su predecesora lo necesario y prescinde de lo que la hacía más estrafalaria de lo recomendable, como la propia trama marciana. En este sentido, y al igual que con ‘Dredd’, la producción ha sabido traer la historia a un entorno estético y argumental más acorde con la verosimilitud de los tiempos que vivimos. Los planteamientos de un mundo desarrollado y otro proveedor de mano de obra barata en el mismo planeta entra mejor en el subconsciente de una audiencia quizá menos acostumbrada a la «gratuidad» de algunos planteamientos marco, por muy ciencia ficción que se traiga entre manos. Y, precisamente, la producción es uno de los puntos fuertes de la película. Los decorados, la estética (muy influida por los códigos de la mítica ‘Blade Runner’) y la integración de una tecnología futurista de la que no nos sentimos nada ajenos, sumerge al espectador en un cuadro vivo, rico y poderoso que ayudaría a la historia si ésta no fuese en realidad tan banal.

El film se divide en dos grandes movimientos que se suceden en una tendencia claramente descendente. En un primer momento, se nos presenta una realidad convincente y verosímil, hasta que se desatan los tiros y todo, trama y escenario, pasan al segundo movimiento: la redundancia persistente de la persecución, las explosiones y el conflicto. Si consigue que el espectador no descanse la vista un momento, falla estrepitosamente en mantener su interés más allá de cómo sobrevivirán esta vez los protagonistas. El guión prescinde completamente de cualquier momento de introspección o siquiera especulación sobre los temas capitales del relato: la mente, los recuerdos y su implantación, y hace que tanto Farrell como sus compañeras, la sobrevalorada Kate Beckinsale (convincente en el papel de mala) y Jessica Biel, pasen completamente desapercibidos en su faceta interpretativa. Es una lástima, dado que los relatos de Dick nunca han dado puntada sin hilo y siempre han tratado temas cardinales de la ciencia ficción con una hondura fascinante. Este remake era la ocasión de reivindicar el género desde la generosa perspectiva de la segunda oportunidad, pero se ha quedado en un espectáculo de acción impecable que satisfará a un público y defraudará a otro.

Así pues, obviando la reiteración tanto estética como del desarrollo, estamos ante una buena película de acción sin más pretensiones, muy alejada de la magistral ‘Origen’ de Christopher Nolan. Disfrutarán más quienes no hayan visto la original de Verhoven o el propio tráiler, desastroso y destripador donde los haya, y dejará con media sonrisa a los que hayan padecido o disfrutado con las andanzas de Scharzenegger por Marte (guiños intencionados incluidos). Seguro que en manos de otro director, Dick no se hubiera revuelto (otra vez) en la tumba.

Lo mejor:

  • Increíbles secuencias de acción y un diseño de producción excepcional.

Lo peor:

  • Que debajo no hay casi sustancia. Reiterativa y predecible.

6.75/10

Share Button
The following two tabs change content below.
Irreverente, bloguero, traductor, politólogo vocacional, aficionado a la escritura y rolero por vicio masoquista.

Latest posts by Avatar (see all)

Etiquetas: , ,

Quizás te interese...




Back to Top ↑