Cine no image

Publicado el 26 diciembre, 2010 | por Sandor

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Crítica: Morning Glory

Y ya, siendo este seguramente el último evento que cubra en este año, os voy a hablar de la nueva película de Paramount para el próximo mes de Enero: Morning Glory.

Dirigida por Roger Michell (Notting Hill, Venus), y producida por el archiconocido J.J. Abrams (Felicity, Perdidos, Star Trek), Morning Glory es una película que se me antoja difícil de clasificar en un sólo género, ya que no es tclasificable como la típica comedia, con sus gags predecibles, uno detrás de otro, buscándote la risa por saturación de sketches. Tampoco es la típica película dramática, centrándose en lo difícil que lo tiene la protagonista para encontrar un empleo y conseguir sobreponerse cuando nadie da un duro por ella. Ni es la típica película romántica, dedicando largas escenas a los sentimientos de sus personajes. No. Morning Glory es algo diferente. Es un poco de todo esto, y es aún más.

Hablemos de su historia. Morning Glory nos muestra la vida de Becky Fuller (Interpretada por Rachel McAdams [Sherlock Holmes, Chicas Malas]), una joven productora de televisión cuyo sueño dorado es llegar a producir uno de los grandes magazines de la televisión americana, en concreto, el Today Show (Que se emite actualmente en la cadena norteamericana NBC), y centra todos sus esfuerzos en ello. En los primeros minutos de película ya se nos muestra a Becky como un personaje adicto al trabajo, pero tremendamente vital y apasionada. Y este optimismo y dedicación sufren un grave varapalo cuando le dan la noticia de que en la cadena de televisión en la que trabaja actualmente ha de recortar presupuesto… Y su programa claro está, es el primero en ser cancelado para ahorrar dinero.

De patitas en la calle, Becky se enfrentará a uno de los desafíos más duros a los que jamás tuvo que enfrentarse: Tendrá que encontrar un nuevo programa que producir, e intentar hacerse un hueco de nuevo para conseguir en su sueño. Con lo que no cuenta es que su única oportunidad consistirá en producir “Daybreak”, el programa matutino menos visto de la televisión nacional, y con fama de contar con un equipo totalmente intratable. Por suerte, cuenta con un as en la manga, y es que tendrá la oportunidad de contratar al legendario periodista Mike Pomeroy (Harrison Ford), en un intento desesperado por revitalizar el programa. ¿Conseguirá Becky sus objetivos, y poner algo de orden en su vida?

Este es el telón de fondo para la historia de superación personal de Becky, la cual veremos intentar enmendar todos sus problemas, tanto en su vida sentimental como profesional, a lo largo de las casi dos horas de metraje que componen la película. Me llama especialmente la atención que la protagonista de la historia sea alguien relativamente novel en la interpretación… Sobre todo si la comparamos a sus dos compañeros de reparto, los increíbles Diane Keaton (El Padrino, La Joya de la Familia) y Harrison Ford (Indiana Jones, Star Wars, Blade Runner). Diane Keaton interpreta a la copresentadora de “Daybreak”, una genial periodista con aires de diva, pero que sabe mejor que nadie que, en su programa, intentar hacer algo bueno es pedirle peras al olmo.

Por otro lado, Harrison Ford interpreta a Mike Pomeroy, un galardonado periodista, responsable de haber transmitido al mundo algunas de las mayores historias de los últimos años, y que también es el ídolo de Becky. Sin embargo, la edad y la desilusión lo han convertido en una persona amarga, solitaria y odiosa, que ha dejado ya atrás sus días de gloria y no encuentra hueco para hacer lo que siempre ha hecho, dejándolo relegado y esperando impaciente el día en el que acabe su contrato y obtenga todas las bonificaciones prometidas en su contrato.

A estos dos mastodontes de la interpretación se le juntan algunos nombres menores, como Patrick Wilson (El Equipo A, Watchmen), el interés amoroso de Becky y Jeff Goldblum (Ley y Orden: Acción Criminal, Un Pequeño Cambio, Parque Jurásico), en el papel de jefe implacable.

El resultado es una película difícil de catalogar, pero tremendamente divertida e interesante de ver. Insisto en lo de difícil de catalogar, porque aunque algunos podrían resumir la película como una comedia inteligente, en realidad la película va más allá. Parece que la intención del director no es contarnos una gran historia, sino mostrarnos a un personaje con el que nos podamos sentir fácilmente identificados. Mostrarnos su día a día, sus pequeños éxitos y fracasos, consiguiendo que esbocemos una sonrisa cuando consigue convencer al terco y testarudo Harrison Ford para trabajar en su programa, o nos compadezcamos de ella cuando su primera cita no va tan bien como esperaba. Esto, unido a un genial desarrollo de los personajes, y una de las mejores interpretaciones de Ford y Keaton que he podido ver en años, dan como lugar una película que si bien no llega a ser muy trascendental, es capaz de divertirnos, de hacer que creamos en sus personajes y los apoyemos, de hacernos reír simplemente por un gesto suyo. Es capaz de embriagarnos con el optimismo de su protagonista, y ponernos de un tremendo buen humor.

En conclusión, Morning Glory es una deliciosa película que se sale de lo habitual, que evita caer en los tópicos y nos muestra una historia apasionante. Casi dos horas de humor inteligente, sutil romanticismo, pero sobre todo, un fantástico slice of life por el que, sin duda, vale la pena ir al cine.

Lo mejor:

– Una película que se sale de lo habitual.

– Una de las mejores interpretaciones de Harrison Ford y Diane Keaton de los últimos años.

– Sus personajes, creíbles y llenos de matices.

Lo peor:

– Todos los temas que toca los hace muy brevemente. No esperéis una gran película sobre el mundo de la televisión, ni un referente en comedia, ni una gran epopeya, o saldréis decepcionados.

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