Cine no image

Publicado el 4 octubre, 2012 | por Avatar

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Crítica: ‘Looper’

El planteamiento de ‘Looper’ ya es argumento suficiente para que, como poco, uno se acerque al cine para ver con qué nos puede sorprender. Corre la década de 2040, el viaje en el tiempo aún no se ha inventado, pero así será de ahí a treinta años. En el futuro, donde las técnicas de identificación e investigación ha hecho casi imposible que un asesinato quede impune, los grandes sindicatos de la mafia optan por un método tan genial como rebuscado para deshacerse de sus víctimas molestas: mandarlas al pasado en una rutina previamente pactada con sicarios de ese tiempo (los loopers) para que las ejecuten y se deshagan de ellas. Llega el lote completo, o sea la víctima y el pago en lingotes de plata. Lo malo es cuando los lingotes son de oro. Ahí sabes que la víctima eres tú mismo y que de ahí a treinta años serás cazado. Solo te queda disfrutar de los ahorros mientras llega ese día.

En ‘Looper’, Joe, interpretado por un cada vez más solvente Joseph-Gordon Levitt (‘Origen’, ‘El Caballero Oscuro: la leyenda renace’) es un looper veterano muy respetado y envidiado por sus compañeros de oficio que se ve en esta misma situación. Al parecer, el nuevo mandamás del crimen en el futuro ha decidido finiquitar todos los contratos mandando a sus respectivos Yo con un cargamento de oro. Joe, celoso profesional y joven lleno de testosterona, no tiene problemas con acabar con su versión madura (Bruce Willis), pero al aparecer tiene un instante de duda que bastará que se le escape y dé inicio a una de las persecuciones espacio-temporales más interesantes del momento.

Looper’ es un film resultado de la acertada mezcla de múltiples géneros. Obviamente impera el género negro, el duro mundo de los sicarios, frío, impersonal y empresarial que aparca los sentimientos y excusa su deshumanización en un sentido del humor negro que impregna el guión sin lastrarlo, aportando los necesarios respiros al espectador entre tensión y tensión. Pero también hay ingredientes de western, por la estética de los sicarios, con largas gabardinas negras y sombreros rectos, y tragedia, por el fin al que se sabe abocado el protagonista junto al resto de sus compañeros de gremio. El tono de la película logra, en suma, en equilibrio muy delicado de tonos duros y realistas que en ningún momento se cae y consigue lo esencial, que es sumir al espectador cada vez más en una trama que no solo irradia interés, sino lo más importante: verosimilitud.

La propia historia que cuenta ‘Looper’ hubiese pedido a gritos un tratamiento mucho más comercial y previsible, lastrado en definitiva por esta epidemia de déficit de atrevimiento y originalidad que aqueja al cine de nuestro tiempo. Sin embargo, la cinta, que escribe y dirige un terriblemente eficaz y relativamente desconocido Rian Johnson, director de algunos capítulos de ‘Breaking Bad’ y ‘Terriers’, apuesta por unos derroteros que consiguen lo que pocos: sorprender. Johnson logra transmitirnos un futuro que tiene muchos elementos que nos recuerda a nuestro presente y que, por lo tanto, resulta tan verosímil como el resto de sus componentes. Es un entorno sucio, duro, asolado por la penuria y definido por el desequilibrio de los que lo tienen todo y no tienen nada. Los loopers son como una aristocracia advenediza de un mundo que se ha ido al garete, el mayor exponente de su prosperidad de entrañas podridas. Todo, desde los vehículos, la propia atmósfera, los personajes, hasta cada mínimo detalle que decora la pantalla, está medido para que nos sintamos cómodos de cara a un planteamiento difícil de asimilar en teoría. Como cucharadas de sopa, el guión y su adecuada traslación dinámica, pintan un escenario que enseguida nos es familiar, asimilable. Además, los diálogos consiguen algo que últimamente abunda en demasía: no son vacuos ni estériles; los personajes dicen muchas cosas y casi todas ellas contribuyen a machimbrar el conjunto con sólidos mimbres. De hecho, más de una línea podría figurar en un libro de citas del humor negro.

El resultado, como digo, es una historia que te hace creer que irá por un derrotero pero en su mitad te rompe los esquemas y te cuenta otra que ni siquiera imaginabas. Lo que antes parecía el hilo conductor pasa a un segundo plano con una propuesta nueva. Este atrevido ejercicio es necesario para que los pies de ‘Looper’ no acaben siendo barro quebradizo, pero implica pagar un precio: el ritmo del relato se frena de repente, aunque sin entrar en el tedio, y pierde una inercia que solo recupera en el último tercio. Otras consideraciones aparte, el espectador agradecerá esta huída del cine formuláico y pasará lo que nunca tuvo que dejar de ocurrir cuando vamos al cine: esperará a ver cómo nos sorprende.

Interpretativamente, el film apuesta por la calidad más que por la omnipresencia de su protagonista, logrando gestionar muy bien sus activos. Levitt, caracterizado hasta el punto de poder pasar por una versión joven y gamberra de Willis, se sale por los cuatro costados, tanto en el plano interpretativo como en las exigencias físicas, y borda la transición emocional de su personaje, desde el inmaduro vividor despiadado hasta el que comprende que cada cual forja su destino, que no tiene por qué ser el que le revela su yo futuro. Bruce Willis, por su parte, es uno de esos actores que encantan o son detestados. A mí siempre me ha gustado, con sus limitaciones, pero hay que decir que esta película ha sabido sacar lo mejor de su madurez. Como secundario de lujo, su labor llena de empaque el conjunto y da un pie de lujo a Levitt, dando lugar a unas situaciones tan dramáticas como peculiares entre las dos versiones de la misma persona que luchan por escribir su propio destino. El resto del reparto reseñable está compuesto por un enorme Jeff Daniels que actualmente se está comiendo el mundo con la serie ‘The Newsroom’ y que ratifica lo dicho: la veteranía es un grado. A este cóctel de generaciones queda sumar a una impresionante Emily Blunt (‘Destino oculto’, ‘El diablo viste de Prada’), que no me esperaba sinceramente y abre ese segundo ciclo narrativo de la película con su impecable interpretación de madre abnegada.

Looper’, por último, coge el difícil concepto de los viajes en el tiempo y sus consiguientes paradojas, y lo lleva a la pantalla con una claridad a prueba de bomba. Consigue jugar la baza de las líneas temporales con una naturalidad tan sencilla y efectiva que no entorpece la prioridad de elementos en el relato; es un telón de fondo muy poderoso con el que siempre se corre el riesgo de que se coma al resto de la historia, pero en ningún momento ocurre esto.

En definitiva, un western negro con tintes futuristas y viajes en el tiempo, algo que podría considerarse “frikada”, pero que su director y guionista resuelve con su propia labor y la ayuda de actores de primera línea en una interesante mezcla generacional. ‘Looper’ es de esas películas que van creciendo conforme pasan las horas tras su visionado y, en este momento, puedo decir que es una firme candidata a formar parte de mi videoteca cuando salga a la venta.

Lo mejor: todo, desde los actores hasta la ejecución del guión. La equilibrada mezcla de géneros y unos efectos especiales que no se anteponen al argumento, los diálogos las interpretaciones, materia prima de todo buen film.

Lo peor: el cambio de ritmo a mitad de cinta, pero por decir algo.

8.5/10

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Irreverente, bloguero, traductor, politólogo vocacional, aficionado a la escritura y rolero por vicio masoquista.

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