Cine no image

Publicado el 21 noviembre, 2012 | por Dani Mateo

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Crítica: ‘Golpe de efecto’

Robert Lorenz ha acompañado a Clint Eastwood durante muchos años en su vida fílmica. Algunas veces como productor, otras como asistente de dirección y otras veces desempeñando ambos papeles. En esta ocasión se pone a los mandos de la película haciendo una enorme labor de dirección de actores y un gran casting.

La película trata de Gus, un ojeador de béisbol entrado en edad, cercano a su jubilación y al que se quieren quitar de en medio en el equipo en que trabaja. Sus métodos pasados de moda acercándose a las diferentes ciudades para ojear a los juveniles hacen que la gente más joven y con ordenadores y estadísticas estén mejor vistos. Un personaje de factura Eastwood, socarrón, cansado de parecer desvalido y con muy mala leche.

Por otro lado tenemos a su hija, enormemente interpretada por la enérgica Amy Adams, en el papel de Mickey, que borda planeando por varios registros al ser, en el film, hija de su padre. Interpreta a una abogada pendiente de decisiones una vez finalice su último caso para pasar a ser socia de la firma. Mickey no consigue estabilizarse en el amor por dedicarse por completo a su vida profesional en el bufete.

El elenco lo cierran John Goodman en el papel del manager general del equipo de Gus, Pete Klein, quien insta a Mickey a acompañar a su padre tras notar que es posible que esté teniendo problemas de visión y dificultad para realizar su trabajo ahora que, por la edad, está perdiendo visión. En el camino encontrarán a Justin Timberlake interpretando a un ex-jugador de béisbol ahora metido a ojeador con aspiraciones de ser comentarista de los Red Sox en el estadio.

La fórmula del film acaba por convertirse en una especie de road movie sobre la reconciliación de una familia con falta de comunicación y cómo el resto va descubriendo sus vocaciones y talentos en la encrucijada por ojear a Bo Gentry, un enorme talento a quien siguen los Red Sox y que pudiera ser número uno del draft.

El film tiene fuerza y solvencia, es una película de muy buen sabor de boca. La película se desvía de vez en cuando de la trama principal dejando respirar un poco la historia y centrándose en tramas secundarias de los personajes que nos permiten conocerlos mejor. Pero no deja de ser una película de amor convencional a la que han sumado la presencia de Clint Eastwood para dar cierto dramatismo y los gags típicos de su papel y un poco de empaque actoral junto a John Goodman.

El producto tiene un único problema. Trata sobretodo de béisbol, y ni nosotros somos su público ni van a conseguir que sintamos por ese deporte lo que los americanos sienten, llegando incluso a saberse los nombres de los jugadores que en el año 77 hicieron tal o cual proeza para sus equipos. Ese alarde de memoria y datos absurdos, muy americano por otro lado, no conseguirá embaucarnos en sus redes.

La película en definitiva es una buena ópera prima para Lorenz, que se estrena con pesos pesados de la interpretación en su carrera, pero que no acaba de transmitir más mano que la de cualquier producto comercial de hoy en día. Respira aire de película arquetípica de nuestro tiempo sin tener, aún, su sello profesional en la calidad de la cinta. Un buen comienzo para un gran productor en los mandos de la dirección.

Nos gusta

  • La trama, que no es líneal y se permite respirar
  • Amy Adams, espléndida y dentro de poco a la altura de las grandes actrices

 

No nos gusta

  • Que Clint vuelva a actuar tras Gran Torino para hacer el mismo papel
  • Que abusa demasiado de la trama de béisbol, y no somos su público

7/10

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Dani Mateo

Cine, series y juegos como modo de vida. Empecé con Alex Kidd, pero Final Fantasy me hizo entender que los videojuegos eran algo más. También creo videojuegos en CovenArts

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