Cine no image

Publicado el 10 noviembre, 2014 | por Jose Mellinas

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Crítica: ‘Filth, el sucio’

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Es inevitable acordarse de Trainspotting cuando uno aborda Filth, ya sea libro o película. Ambas obras fueron paridas por el incombustible Irvine Welsh con el mismo espíritu incorrecto que caracteriza su literatura; dos cineastas debutantes las seleccionaron en un momento temprano de sus carreras cinematográficas. A finales de los 90 el film de Danny Boyle removió los cimientos de Reino Unido ganándose un merecido puesto en la historia del cine contemporáneo. Su prima hermana, capitaneada en esta ocasión por Jon S. Baird, representa lo mejor de su herencia.

El universo en el que se movía Renton no se distancia mucho del que veremos en Filth; las drogas, la violencia, y el humor crudísimo son claves en la vida del detective de Edimburgo Bruce Robertson, un tipo detestable cuya única meta es ascender en el cargo como inspector jefe. Dicho objetivo le lleva a mentir, culpar y destrozar la vida a sus compañeros de trabajo, lo que no le supone ningún problema. Bruce acepta su condición de basura, de ser la escoria que reza el título. El asesinato de un joven asiático sirve de trasfondo argumental para adentrarnos en una historia que dedica su primera mitad a volverse majara a conciencia. Ritmo nervioso, con una edición frenética acompañada de una banda sonora compuesta por clásicos que todos conocemos. Baird disfruta la locura, pero conforme avanza el film va echando el freno de forma gradual, sirviéndole para centrarse en el porqué de la actitud de nuestro antihéroe, de sus heridas sin cicatrizar.

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Mención especial merece la interpretación de un James McAvoy más grande que la vida. El que fuera el joven Charles en X-Men: Primera Generación y X-Men: Días del Futuro Pasado se embarca en un tour de force personal en el que no tienen cabida los efectismos de los blockbusters mencionados. McAvoy muta con la película transformándose en no sólo su motor, sino en su principal acierto, en la razón principal para verla. Capaz de viajar al infierno, regresar y tirarse un pedo con alevosía, su Bruce Robertson pasa a ser su mejor creación hasta la fecha. Un encantador sociópata que casa muy bien con el mítico Alexander DeLarge de La naranja mecánica.

Michael Haneke dijo que “el cine es 24 mentiras por segundo”. Filth equivale a 24 rayas de coca por segundo. Como si Teniente Corrupto, Torrente y la misma Trainspotting se fueran de party hard. Muy recomendable. Y de paso, os invitamos a echar un vistazo a la recua de esta clase de policías asalvajados, adictos y corruptos.

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Nos Gusta:

  • James McAvoy.
  • Su ritmo feroz, no apto para todos los públicos.
  • Escenas como la de la fotocopiadora, o la del sexo telefónico.

No Nos Gusta:

  • Tan loca en algunos momentos, tan reprimida en otros.

8/10

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