Cine no image

Publicado el 11 febrero, 2011 | por Juanramonh

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Crítica: El Santuario (Sanctum)

Tocado y hundido, dos palabras que seguramente hemos utilizado en bastantes ocasiones y que ahora mismo nos viene ideal su uso, sobre todo por lo que nos encontraremos en la película. Vamos a comenzar hablando de la forma en la que han decidido publicitarla, con el nombre de James Cameron, creador de Titanic y Avatar, en la que nos dicen que usa la tecnología 3D de esta última, para que así el espectador espere una nueva superproducción del cineasta. Sin embargo en esta ocasión su papel ha sido el de productor ejecutivo, nada más, aunque veremos algunos detalles característicos suyos, no es una película de James Cameron.

Centrándonos un poco más en la película, el argumento que nos presenta está basado en hechos reales. En Nueva Guinea un grupo de espeleólogos han encontrado una de las mayores cuevas subterráneas del mundo, de hecho su entrada tiene cientos de héctareas de diámetro, una imagen espectacular. A bastantes metros bajo tierra se encuentra un campamento base, situado hasta donde han logrado adentrarse, aunque aún siguen sin avances en su búsqueda. Para ello cuentan con el mejor experto, Frank y todo su equipo, quien se está encargado de toda la expedición y tareas de exploración. Pero en uno de los momento más importantes, cuando van a investigar una nueva zona, las cosas se tuercen y se les echa encima una tormenta convertida en ciclón cuya llegada es anterior a lo previsto, desde ahí todo será intentar sobrevivir y escapar de una trampa natural mortal.

En el reparto tendremos a Richard Roxburgh como Frank, el conocido espeleólogo, con un carácter fuerte y seguramente no despertará demasiada empatía en los espectadores. A Ioan Gruffudd (mister fantástico) le veremos como Carl, el encargado de financiar todo el proyecto y cuyo principal objetivo son los resultados del descubrimiento. Rhys Wakefield es Josh, hijo de Frank y lo cierto que de este joven actor no ha tenido hasta el momento muchas apariciones salvo la serie australiana Home and Away donde ha participado en más de 300 episodios. Por último, cerrando el reparto principal tenemos a Alice Parkinson como Victoria, siendo la pareja de Carl y muy amiga de Josh, que aporta al film esos momentos de “tensión sexual”.

La fotografía que nos encontramos en la película será una maravilla, el motivo es haberse ido a grabar a parajes naturales reales, los cuales podrás encontrar en Australia, más concretamente la zona costera de Queensland. Aunque las demás escenas de interior que se suceden en la cueva, con los pasajes submarinos o las grutas terrestres han sido recreadas con todo detalle en Village Roadshow Studios. La parte que más puede flojear es el guión, previsible desde el primer momento y casi pensando más en quiénes y cómo van a morir que en lugar de como escaparan, el ser humano es así de morboso cuando está viendo estas situaciones. Eso sí, lo que no se libra en absoluto es la introducción del 3D, el cual es completamente innecesario, pero como el dinerito lo ha puesto su creador pues habrá que aprovecharlo, faltaría más.

En conclusión, nos han querido vender un producto más superior al que finalmente ha resultado ser. Sobre todo por remarcar el nombre de James Cameron, en el que muchos usuarios acudirán a las salas de los cines ciegamente por tener como referencia otras grandes películas suyas, pero se llevarán una gran decepción si entran a ésta, porque seguramente no será lo que se esperaban. Además, la empatía con los personajes no termina de ser muy convincente, un 3D muy mal aprovechado pero que anunciado así ayuda ganar unos dólares extra, y como ‘pro’ podemos decir que aunque  aunque supera las dos horas de duración no se nos hará pesada. Más vale que nuestro amigo “azul” se centre sólo en una digna continuación de Avatar y se deje de estas intentonas.

Lo mejor: Los escenarios y ambientación.

Lo peor: Venderla como un producto que realmente no es. El 3D está desaprovechado.

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