Cine

Publicado el 4 junio, 2015 | por Jose Mellinas

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Crónicas del Nocturna Film Fest (Dias 4 y 5)

A medida que avance la semana os traeremos las últimas novedades que se han podido ver en la tercera edición del festival Nocturna que se celebra estos días en Madrid.

Despacito y con buena letra, el festival Nocturna es una cita imprescindible para los fans del cine fantástico y de terror. Os dejamos con nuestra crónica a continuación.

No podíamos empezar mejor el cuarto día: la película húngara Liza, the fox-fairy (que ha terminado arrasando en el festival) nos compró de inmediato al regalarnos una retorcida fábula que recuerda al mejor Jean-Pierre Jeunet (de hecho, Liza se llevaría muy bien con su Amélie). El primer film del realizador Károly Ujj Mészáros nos dibujó una sonrisa durante todo el metraje y abandonamos la sala con la sensación de haber visto algo especial. Liza nos ha hecho poner el ojo en su protagonista, Mónika Balsai, gracias a una tierna interpretación que comprende a la perfección el toque cómico y sobrenatural que se requiere en el universo de Mészáros. Antes vimos el cortometraje de Iván Mena Tinoco A través del espejo, una revisión del mito de Alicia en el país de las maravillas en el que los –estupendos- efectos especiales componen el mayor atractivo del trabajo.

El cortometraje de Stéphane Everaert Dernière formalité nos ofreció un gag de corte teatral compuesto por el trabajo de dos actores en una hilarante historia sobre el destino de un anciano que muere y exige su descanso en el cielo. Siguió Hellmouth, la locura que empieza como Sin City y termina casi como El señor de los anillos, rodada íntegramente en croma y bajo presupuesto cuyo mayor atractivo es el trabajo del intérprete principal, Stephen McHattie. Hellmouth arranca de una forma estupenda, pero el guión empieza a hacer aguas a partir del segundo acto, cuando la falta de recursos se hace más que evidente. Un producto algo irregular pero, a fin de cuentas, curioso.

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A las 22:00h empezó el pase de lo nuevo del director de los remakes de La matanza de Texas y Viernes 13, Marcus Nispel. Exeter se convirtió en una agradable sorpresa que hizo que el público estallara en risas y aplausos; deja la sensación de ser una reimaginación de Posesión infernal con un poquito de The cabin in the woods (salvando las distancias, claro está). Exorcismos caseros, adolescentes estúpidos y un escenario singular –un asilo abandonado- fueron la mezcla perfecta que se nos regaló tras el cortometraje de Marc Juvé Happy face, un simpático homenaje al cine Amblin de los 80 de impresionante factura técnica y estupendos protagonistas.

El thriller de ciencia-ficción Infini, el slasher patrio Don’t Speak y la locura gore splatter Headless fueron otras proyecciones destacadas del día.

El clásico de Paul Naschy La noche de Walpurgis abrió la jornada del quinto día de Nocturna mientras la Sala 1 del Palafox acogía la antología México bárbaro (que se pudo ver en Sitges a horas intempestivas). Lamberto Bava recuperó su inolvidable Demons atrayendo a los más nostálgicos y a una nueva generación que se asomaba interesada, mientras nosotros le dábamos una oportunidad a la aburridísima Afterdeath, ganadora del premio Nocturna Dark Visions. La propuesta en sí es atractiva: cinco jóvenes muertos que deben descubrir qué les persigue en la otra vida. Sin embargo, el acting, el guión cuesta abajo y un ritmo digno de una tortuga en una playa nos echó para atrás. Mucho mejor fue el corto proyectado antes: Captcha, un thriller steampunk ambientado en los años 40 con espías de por medio. Un comic en la vida real que nos dejó fascinados por su impresionante acabado visual.

Mientras los espectadores de la sala principal sufrían con Vampyres nosotros nos lo pasamos teta con Charlie’s farm, un slasher australiano protagonizado por Tara Reid (sí, la de American pie) cuya honestidad a la hora de ofrecer diversión sin complejos nos compró de inmediato. No esperéis un enfoque serio y sucio como el de Wolf Creek (al menos la primera): ésta es una película en la que el psicópata es la estrella y el director Christopher Sun no duda en utilizar el humor para suavizar –y a veces exagerar- las escenas de violencia extrema. Divertidísimo también fue Shiner, el cortometraje venido de Reino Unido; pensad en el Super de James Gunn, adaptad el concepto a la tercera edad y os haréis una idea de lo que ha parido David Lilley.

Y el plato fuerte de madrugada no podía ser mejor: la brutalísima Bunny: The killer thing, debut de Joonas Makkonen que se inspira en el cortometraje homónimo de 2011. Una criatura medio hombre medio conejo ataca a un grupo de jovencitos en una cabaña al grito de PUSSY! (¡CHOCHO!) y con su pene gigante colgando. No hay más. Ya os podéis imaginar los aplausos hasta sangrar del público asistente que la hizo merecedora del premio Nocturna Madness. Una película de festival, para ver con amigos. Antes de este peculiar conejo nos visitaron Macarena Gómez y Eduardo Casanova para presentarnos, al grito de ¡Viva la mierda!, el cortometraje La hora del baño, un vacuo intento de transgresión con explícitas escenas de sexo (dobles de cuerpo, evidentemente) y un final aparentemente atrevido. ¿Qué hacía esto en un festival como Nocturna?

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