Artículos Marvel's Spider-Man

Publicado el 7 septiembre, 2018 | por Chugo

0

De charla con Spider-Man

Por @Ordhum. Cualquiera puede imaginar que entrevistar a una personalidad de fama consagrada tiene sus peculiaridades. Sin embargo, no puedo evitar que mi corazón se acelere mientras llego al punto de encuentro que había pactado previamente con mi entrevistado.

No ha sido fácil, he de confesar. Tuve que acosar durante meses a mi compañero, Parker; he perdido la cuenta de las promesas que he tenido que hacer —me va a tocar hacerle la colada durante los próximos veinte años— para que accediese a hacer de intermediario. Al final, solamente se me estableció una regla: no podía preguntarle sobre su verdadera identidad.

Es de noche en el tejado de aquel gigantesco edificio de Nueva York. El aire empieza a soplar, fresco. En todos mis años como periodista me había enorgullecido de tener un control sobre mis nervios bastante férreo, pero esta noche, por alguna razón, siento un cosquilleo en la base del estómago y cómo se me eriza el vello de los brazos. Y mi entrevistado llega tarde —me habían avisado ya de que esto fuese a ocurrir con total probabilidad, pero aún así no puedo evitar que me asalten los miedos de quedar plantado allí. Me apoyo contra la puerta por la que he accedido y preparo mi grabadora, junto a un bolígrafo y una pequeña libretita para tomar notas.

Un sonido extraño me hace levantar la cabeza. Como si una enorme goma elástica se hubiese puesto de pronto en absoluta tensión. Poco después, una figura esbelta aterriza a pocos metros de mí. Es de noche y está oscuro, pero no necesito luz para reconocer el traje azul y rojo, surcado por una red de telarañas negras. Las dos lentes de su cabeza brillan de forma tenue. Sé que él me ve con claridad, a pesar de la falta de luz.

Spider-Man.- Hola.

Tardo en contestar. La voz me resulta terriblemente familiar, pero supongo que se debe a que no tiene un tono muy distintivo. Tiene una actitud muy cercana, juvenil, casi de inocencia. Parece casi más nervioso que yo. Me tiende la mano enguantada. De pronto, mis nervios han desaparecido por completo. Aprieto su mano —por un momento tuve miedo de quedarme pegado— y asiento, devolviéndole el saludo.

P.- Gracias, Spider-Man, por concederme esta entrevista.

SM.- [hace un gesto con la mano] No es nada. Peter me ha hablado bien de ti, ya sabes. Pareces un tío legal.

P.- ¿Habláis mucho Peter y tú?

SM.- Sí… eh, no. Bueno, de vez en cuando. Tiene un número especial. Para emergencias. Un número de emergencias para llamarme. Sólo cuando hay peligro.

P.- ¿Es Peter la única persona con la que te relacionas?

SM.- ¿La ú…?

P.- Fuera del mundo de los superhéroes, claro.

SM.- ¡Ah! Sí. El único. Sí. Nadie más. En absoluto.

P.- ¿Cómo conociste a Peter?

SM.- ¡A Peter! Nada del otro mundo. Fue una vez que el Buitre estaba asaltando un almacén de armamento. Peter es un tipo que se toma muy en serio su trabajo, ¿sabes? Es un buen tío. Había estado siguiendo al Buitre para conseguir una exclusiva para el Bugle, ya sabes [baja la voz]. No es que J. Jonah Jameson se lo fuera a valorar, si sabes a lo que me refiero [vuelve a hablar en tono normal]. Pero bueno, lo siguiente ya te lo imaginas. Llego yo, el Buitre le descubre y le toma de rehén, y yo le salvo.

 

Spider-Man

P.- ¿Desde entonces sois amigos?

SM.- Sí. Me cayó bien. Ya te he dicho, que es un tío genial.

Mientras hablamos, Spider-Man cambia constantemente de posición. A veces de pie, a veces se apoya de forma casual contra la repisa del tejado, a veces camina de un lado a otro mientras gesticula con las manos. No parece encontrar una postura que le satisfaga, o que calme sus nervios.

Me doy cuenta de que tenemos en común nuestra relación de amistad con Peter. Decido explotar ese tema un poco más para relajarle antes de entrar a otras preguntas.

P.- Si conoces a Peter, conoces a May, ¿no?

SM.- Sí. No. Bueno, alguna vez la he visto, sí. Con Peter.

P.- ¿Cómo crees que lo hace para mantenerse tan joven?

SM.- ¿Cómo?

P.- Es una mujer muy atractiva para su edad.

SM.- Yo, eh, bueno. No sé [empieza a hacer gestos con la mano]. ¿Qué tipo de pregunta es esa?

P.- ¿Conoces a Michelle Jones también?

SM.- No. Bueno, sí. Un poco. También les he visto por ahí.

P.- Llevo meses pidiéndole a Peter que me hable de ella, y nada. ¿Hay algo ahí? ¿Qué rollo se llevan?

Se cruza de brazos. No parece muy contento con cómo estoy llevando la entrevista.

SM.- ¿Podemos hablar de otra cosa?

P.- Sí, claro [me aclaro la garganta].

SM.- Bien [se aclara también la garganta].

P.- He estado recopilando por internet cosas que la gente quiere saber sobre Spider-Man. A ver cuántas puedes responderme. Si no puedes, pasamos a la siguiente.

SM.- [se sienta en el suelo, las piernas cruzadas] Dispara.

P.- Sabemos que otras versiones de Spider-Man han llegado desde otras dimensiones hasta aquí. ¿Puedes confirmar que eres de esta dimensión? Si no, ¿de cuál vienes?

SM.- ¡Yo soy de aquí! De Queens de toda la vida. Cualquier otro Spider-Man que veáis es una mala copia [ríe]

Spider-Man

P.- Entonces tú no eres el Spider-Man al que Otto Octavius usurpó el cuerpo.

SM.- No, ése fue otro.

P.- ¿Quién prefieres que haga de Spider-Man, Octavius o Tobey Maguire?

SM.- ¡Maguire! Al menos él no mata a gente. Ojalá un día me interpretase en una película. ¿Te imaginas?

P.- Hablando de usurpar cuerpos, todos recordamos el período en el que el simbionte estuvo en ti.

SM.- [se rasca nerviosamente la cabeza] Ya.

P.- En internet se preguntan si en esa relación simbiótica había ropa interior.

SM.- ¿Que en internet se preguntan qué?

P.- Eso. No miento [le enseño la pregunta en el móvil].

SM.- Pues… la verdad es que nunca lo había pensado. Es un simbionte, ¿no? Se fundía con todo. Supongo que también con la ropa. No sé.

Spider-Man

P.- ¿Cuesta recordar?

SM.- Con el tema del simbionte está todo un poco borroso, sí.

P.- ¿Seis Siniestros son muchos Siniestros?

SM.- Mira, un solo Siniestro ya es demasiado. Son unos pesados [se levanta y empieza a caminar en círculos]. Todo el día detrás de mí. ¿No tienen otra cosa que hacer? Una y otra vez les pateo el culo. Una y otra vez. Y vuelven. ¿Sabes? Se lo dije una vez; si supieran trabajar en equipo me habrían puesto en más de un serio aprieto, pero es que ni siquiera. Se pelean entre ellos y eso me hace el trabajo más fácil. Pero aún así, son una verdadera molestia.

P.- Claro…

SM.- Y encima luego dejan una barbaridad de daños en las calles. ¿Y a quién crees que echan la culpa? ¿A los seis tipos con armas en mitad de la calle intentando matarme? ¡No! La amenaza es el único que evita que haya víctimas mortales.

P.- ¿Cómo te llevas con Jameson?

SM.- [resopla] No sé qué bicho le ha picado conmigo.

P.- ¿Una araña?

SM.- [se gira hacia mí. El chiste le ha pillado por sorpresa. Se ríe un buen rato]

P.- Bueno, cambiando de tema.

SM.- Sí.

P.- La Gata Negra, ¿amiga o enemiga?

SM.- ¿Gata Negra? Je… Bueno, a veces. Según. No sé. A veces quiere ser amiga, y de pronto ya no. No hay quien la entienda [de pronto se detiene, piensa algo y se acerca a la grabadora muy rápidamente]. Pero ahora NO es amiga. Quede claro. Hace MUCHO que no he tenido… eh… contacto con ella. Ni lo voy a tener [se aparta]. Asegúrate de que eso salga en la entrevista.

P.- ¿Por alguna razón en particular?

SM.- Eh…

P.- ¿Pareja? ¿Alguien ha robado el corazón a Spider-Man?

SM.- [Inaudible. Está visiblemente nervioso y farfulla muchas cosas]

Spider-Man

P.- Mejor hablamos de otra cosa.

SM.- Sí. Sí.

P.- Aparte de lidiar con maleantes, tienes una vida muy activa en las redes sociales. La gente se pregunta cómo lo haces para hacerte esos selfies tan espectaculares.

SM.- [Se levanta y apoya las manos en sus caderas] ¿Los selfies? ¡Pan comido! [da un salto y se adhiere con manos y pies a la antena que hay a pocos metros de nosotros. Da un par de saltos más hacia arriba y se detiene. Luego se pone en pie —en paralelo al suelo— y saca su móvil de un pequeño bolsillo del cinturón de su traje. Se saca una foto y desciende de un solo salto]. Alguna ventaja tiene que tener lo de ser el Trepamuros, ¿verdad? Mira la foto.

Lo cierto es que la foto es espectacular. Spider-Man posa como si nada con toda la jungla de acero y hormigón que es Manhattan a su espalda.

SM.- Te enseño otro truco.

Toquetea su móvil y lo adhiere con un poco de telaraña a la pared del edificio. Luego se queda en pie junto a la cornisa, cuenta hasta tres y salta —sé que es una tontería, pero no puedo evitar ahogar un grito de impresión cuando se deja caer—. Poco después, vuelve hacia mí y me enseña la imagen con postura de orgullo. La foto vuelve a ser impresionante, esta vez con Spider-Man encogido en una de sus características posturas al balancearse por la ciudad. Asiento en aprobación.

P.- Nada mal.

SM.- ¿Verdad? [se guarda el móvil]

P.- Hablando de telarañas; ¿qué prefieres, telarañas sintéticas o las naturales?

SM.- ¿Eso se pregunta la gente en internet? [resopla, echa las dos manos detrás de su cabeza y empieza a caminar en círculos, pensativo]. Pues no sé. No son lo mismo. Ojalá pudiera crear telarañas naturales que pudieran aguantar mi peso. ¿Te imaginas que saliesen telarañas de mi muñeca? [ríe]

La curiosidad —maldita sea— me inunda entonces. Siento un pequeño cosquilleo de excitación mientras formulo la siguiente pregunta.

P.- Siempre he tenido curiosidad por saber qué se siente. ¿Me dejarías lanzar una telaraña?

SM.- [duda un momento, se sube la manga y saca un artilugio que abraza su muñeca] Toma, dale a este botón. Pero ten cuidado.

Debo tocar algo que no debo, pues de pronto una telaraña sale disparada desde mi muñeca y se pega a la antena donde poco rato antes Spider-Man se había hecho el selfie. Entonces, la cuerda se tensa y se encoge, propulsándome hacia el aire. Veo pasar mi vida ante mis ojos mientras caigo al vacío. Obviamente —si no, no estaría escribiendo esto—, Spider-Man me agarra con un brazo en el aire mientras se balancea colgado de la otra mano. Tiene una fuerza descomunal, sobre todo teniendo en cuenta que no parece excesivamente musculoso.

P.- ¡Madre mía! Muchas gracias, Spider-Man [le doy el lanzatelarañas].

SM.- No me las des. Tu amigo y vecino Spider-Man no iba a dejar que cayeses al vacío estampándose contra el suelo.

P.- [río, nervioso]

SM.- [ríe, nervioso]

P.- Bueno, una última pregunta [me aclaro la garganta]. Ésta es de un tal Wade Wilson. Pregunta que… eh… bueno. Que si te salen… ehm… telarañas de… de ahí.

SM.- ¿De dónde?

P.- Pues de… cuando… eh…

SM.- ¿Dices…? Pero… eh… ¿Quién has dicho que pregunta eso?

P.- Wade Wilson

SM.- Wade Wi… ah. Vale.

P.- ¿Sabes qué? Mejor no la respondas.

SM.- Sí, será lo mejor.

P.- Lo dejamos aquí, pues.

SM.- Sí.

P.- Muchas gracias por todo.

SM.- Nos vemos por ahí. No te tires por ningún edificio.

Spider-Man

De pronto, Spider-Man ya no está. Ha saltado, como si nada. Con una sonrisa en la boca, me dispongo a bajar la miríada de pisos hasta llegar a la calle. He hecho muchas entrevistas en mi vida, pero os juro que ninguna como ésta.

Ojalá vengan más, así os lo digo.

Share Button
The following two tabs change content below.
Un blogger cinéfilo y seriéfilo, lector y jugón voraz, a veces rolero y siempre friki. Nunca me canso de hablar de cines, series, videojuegos o cómics. Siempre intentando estar al día de las últimas novedades.

Etiquetas: , , ,

Quizás te interese...




Back to Top ↑