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Publicado el 5 diciembre, 2010 | por Chugo

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Analisis PS3: Splatterhouse

Rescatando a la chica y salvando el mundo

La trama en Splatterhouse es bien simple, El Dr. Henry West (especializado en necrobiótica), el típico científico loco ha secuestrado a Jennifer, la novia de Rick. Aunque Rick intenta oponer resistencia y proteger a su chica no puede hacer nada contra las criaturas infernales del Dr. West y termina herido de muerte. Su única esperanza es una máscara, que le salvará la vida y le puede dar el poder suficiente para recuperar a su chica. Como véis el argumento es lo más sencillo del mundo, es una simple escusa para repartir leña entre las criaturas y aberraciones.

La historia al final se acaba complicando un poco, metiendo a Los Corruptores, unos dioses que son la encarnación de todo el mal que hay en la humanidad. La cuestión es que quieren llegar a nuestro mundo y acabar con la totalidad de la existencia, así que no solo rescataremos a la chica, si no que también salvaremos al mundo. Para aquellos iniciados en las historias de H.P. Lovecraft encontrarán muchos guiños al universo creado de la mente del escritor. El Doctor Henry West es una clara referencia al Doctor Herbert West, todo un personaje clásico dentro de su obra, además los hechos suceden en una mansión a las afueras de Arkham, escenario donde se desarrollan la mayoría de relatos y novelas de Lovecraft. Así mismo Los Maestros o Los Corruptores no dejan de ser otro nombre con el que se llaman a estos Dioses Primigenios, incluso hay por bastantes escenarios claras efigies de Cthulhu e incluso el propio Dr.West lo nombra en alguna ocasión en sus conjuros.

Manchándonos las manos de sangre

La historia no es más que un hilo conductor, donde verdaderamente reside el alma de Splatterhouse es en su jugabilidad, la clásica de un beat´em up. A lo largo de los 11 niveles tendremos que ir en busca de legiones de criaturas aberrantes y desmembrarlas, descuartizarlas  de formas que ni os podéis imaginar. En eso se basa su jugabilidad, en matar, matar y matar, eso sí, de la forma mas violenta y gore posible. Es una de las pocas cosas que le salva de la mecánica repetitiva de machacar botones, que aquellos que no les guste esta clase de juegos lo van a encontrar algo aburrido.

Lo de la forma más violenta y gore no es solo para deleite de nuestros ojos, si no que cuanto mejor sean nuestros combos o más espectaculares sean las muertes ganaremos sangre. La sangre sirve para “pagar” los servicios a la Máscara del Terror, con la sangre obtenida podremos comprar nuevos movimientos para Rick, mejoras en la vida o en los objetos. Para que os hagáis una idea la Sangre hace las veces de las Almas en el Dante´s Inferno. Aparte de la sangre con las muertes obtendremos lo que llaman energía Necro, que le permitirá a Rick usar los poderes de la Máscara, tales como recuperar vida o algún que otro golpe especial que aprenderemos a medida que avance el juego. Esta energía cuando llega un punto crítico podremos transformarnos en una mala bestia durante un periodo de tiempo en el que literalmente nos convertiremos en una máquina de desmembrar y destripar.

Así que como os podéis imaginar el combate es algo primordial dentro del juego, es casi la única manera de conseguir sangre para la Máscara, aunque no es la única, rompiendo objetos y cajas podemos encontrar los gusanos de sangre, que simplemente pisándolos nos daran una buena dósis de sangre extra. Para darle un poco de variedad a lo largo del juego podemos ir coleccionando fotos de nuestra querida Jennifer y los diarios grabados del Dr. West.

Con sabor a retro

Splatterhouse ha supuesto el retorno de una de las sagas de beat´em ups más longevas, empezando hace ya más de 20 años, pero no por ello han querido olvidar sus orígenes. Como detalle que gustará a los más veteranos, dentro del juego y como contenido desbloqueable están disponible los tres primeros juegos originales de Splatterhouse, totalmente jugables.

Además de mantener la esencia del videojuego, pasando a la saga del beat´em up en 2D al 3D magnificamente, tampoco se olvida de como se jugaba antaño.  Algunas fases de los niveles son en 2D, como ya lo fueran los juegos originales editados por Namco, haciendo que más de un nostálgico esboce una sonrisa al enfrentarnos a las típicas pruebas de las cuchillas o de los pinchos que salen del suelo. También hay que destacar la música en estas fases de los niveles, que muchas contienen acordes del juego original, con ese toque “midi” tan característico de los juegos antiguos.

Espectáculo de sangre

Splatterhouse tiene en su estética uno de los puntos más notables, a medio camino entre las películas de terror de los años ochenta y con una estética cercana al cómic, ha conseguido lo que pocos juegos consiguen hoy día: una personalidad propia. Los diseños de los personajes son bastante altos (con especial atención a Jennifer…ejem….) y lo mismo pasa con las criaturas. La variedad de enemigos es bastante amplia, cada uno de ellos es más bizarro quie el anterior, desde zombies a unos payasos asesinos que lanzan fuego por la boca y dan patadas al estilo Chun-li, pasando por una aterradora y malroyera muñeca.

Dispondremos de muchos enemigos por pantalla a los que liquidar, eso siempre ha sido divertido, pero tiene un inconveniente. Cuando estamos en el punto más álgido de la masacre los salpicones en la pantalla llegan a dificultar su jugabilidad. Aunque también es una escusa para dar botones a ciegas y dar rienda suelta a toda la violencia y adrenalina que tenemos acumulada. La espectacularidad de algunos golpes roza el gore más brutal, como cuando tenemos que empalar a unas aberraciones en unos pinchos para luego meterlas en una cámara microondas, arrancar un brazo a un enemigo para luego atizar a sus congéneres con el mismo como arma, etc…

Aunque lo más espectacular de estos asesinatos en masa es sin lugar a dudas los “Splatterkill“, movimientos finales que gracias a los quick time event dan buena suerte de nuestros enemigos. Arrancar los brazos a un enemigo, partirlos a la mitad, meter la mano por la “puerta de atrás” y arrancarle los intestinos… son algunas de las lindezas que hacen que los Fatalities de Mortal Kombat parezcan de Disney en comparación con Splatterhouse.

La personalidad y el estilo gamberro no sólo se lo da su notable apartado gráfico, otro de los puntos fuertes del juego es sin lugar a dudas el apartado sonoro. Rick y la Máscara del Terror no hacen más que hablar a lo largo de toda la aventura, sobretodo la segunda, haciendo toda clase de comentarios que demuestran gran dósis de ingenio y de humor negro. Además estas conversaciones poco a poco desvelan los detalles de la trama, no teniendo que esperar al final de un nivel para enterarte de cosas. También es sobresaliente la BSO del juego, muy acorde en cada momento de la acción, con el Metal más fuerte en los combates más intensos o con música bastante más suave para resolver los pequeños puzzles y partes de investigación.

Conclusión

Namco-Bandai ha traido a nuestros días los beat´em up clásicos de una manera más que digna. Splatterhouse es un título muy honesto, lo que nos promete nos lo da. Quizás a los que no les gusten los beat´em up de pura cepa puede que les resulte demasiado repetitivo, pero si disfrutáis con el ritmo incesante de los combates y necesitáis descargar adrenalina, no os lo penséis, Splatterhouse es vuestro juego. Eso sí, nosotros no solemos ser “sensibles” a este tipo de gore, pero puede que a alguno no le guste tanto como a nosotros. Así que después de haberlo jugado y divertido (esperamos que haya una segunda entrega) mucho con él en Psicocine le ponemos una nota de

8/10

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Un blogger cinéfilo y seriéfilo, lector y jugón voraz, a veces rolero y siempre friki. Nunca me canso de hablar de cines, series, videojuegos o cómics. Siempre intentando estar al día de las últimas novedades.

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